La tropa de Gasol huele a medalla
Debut arrollador frente a China y exhibición de Pau Gasol (21 puntos, 10 rebotes) ante Yao Ming


Hay viejas películas de la NBA, procedentes del Super 8, que muestran duelos interestelares entre Wilt Chamberlain y Kareem Abdul-Jabbar, con manos como raquetas que vuelan sobre los bordes superiores del tablero: el pasado. Ayer, ya en el pasillo de vestuarios, cuando España barría los últimos cascotes de la muralla china, Larry Brown, seleccionador de Estados Unidos, se acercó a Pau Gasol Sáez, un chico de Sant Boi de Llobregat. Y Brown, campeón de todo, le preguntó a Gasol si estaba bien su nariz, machacada por la cabeza del joven Yi JianLian. Gasol dijo que sí, yes. Brown se despidió así: Buena suerte, chico; eres grande. Este es el presente con billete para el futuro. Y sin retorno.
A los cuatro minutos de partido, Gasol estaba sentado en el banquillo, enfrente de la Reina Sofía, con los cuidadores españoles mirándole la nariz, hinchada como una granada a punto de reventar. Fue en una continuación de bloqueo, choqué de frente con la cabeza del once, Yi JianLian. Con los españoles tensos y mirando a lo que pasaba en el banquillo, los laboriosos chinos levantaron la esperada muralla zonal. Y, con los triples de Zhu Fangyu, Jugador Más Valioso de la Liga china y con la inmensidad de Yao, China ganaba a una España desconcertada, también en zona: 11-10, 16-14. Banderas rojas al aire.
Furia.
Ahí volvió Gasol, furioso, en plena descarga de adrenalina. Primero, Pau achinó a los chinos (18-18, primer cuarto). Después, empezó a demoler la muralla de Yao Ming por un método bien simple: volar por encima de ella y conectar cargas de profundidad al otro lado: 23-31, 23-35, Gasol al ataque, Gasol en racha, Gasol asistiendo al activo Felipe Reyes, y Yao Ming lanzando miradas asesinas a su entrenador, el pobre Del Harris, que no va a arreglar China cuando no pudo arreglar a los Lakers.
El 28-37, en el minuto 18, fue una canasta en transición de Gasol, cambiando de ritmo y de marcha en pleno aire, como lo hubiera podido firmar Drazen Petrovic. Sólo que Gasol mide 216, más o menos. El 30-42 del descanso era un castigo para la altísima China de los pobres conceptos de juego. España no metía triples (5/25 al final), pero eso no es tan grave... siempre que tengas a Gasol en plena fuga de adrenalina. También Gasol anotó el primer triple tras el descanso (30-45), enseñándole la manita a Yao Ming.
El 45-65 del minuto 31 ya fue la sentencia. También pasaba que en el descanso, Mario Pesquera había arengado a Juan Carlos Navarro: Aunque hayas fallado, todos los tiros han estado bien, no has hecho ninguna locura. Sigue tirando, chaval.
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Adiós, Yao.
En el 36, Yao se llevó la quinta falta, intentando detener una carga nuclear de... Gasol. ¿O era el Sabonis de 1984...? La cosa ya iba 48-73. Se marchó Yao, el más grande de los Ming de Houston, en busca de un árbitro o de un chino en quien desahogar su frustración. Ahí, Batere (Raptors) demostró que hasta el más tocho puede jugar en la NBA de hoy, siempre que ofrezca cierto interés comercial o de globalización. Al fin, la paliza. Después llegó Larry Brown a saludar al que tenía que saludar. Para mí que Brown no se acuerda mucho ahora de Chamberlain o de Kareem. Brown piensa en el que podría ganarle el oro. Piensa en Gasol.



