Atenas 2004 | Argentina 83 - Serbia 82

Ginobili logra el triunfo con una canasta sobre la bocina

El partido del grupo A, el de España, reeditaba la final del pasado Campeonato del Mundo de Indianápolis en la que Serbia y Montenegro se impuso en la prórroga.

<b>CALIDAD. </B>Ginobili y Scola son los jugadores más desequilibrantes de Argentina.
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Argentina repitió la final del Mundial 2002 contra Serbia y Montenegro, pero esta vez la victoria, en el último segundo, fue para ella gracias a una acción impresionante de Enmanuel Ginobili sobre la bocina, en el aire, con un tiro lateral que entró y evitó una derrota que habría sido dolorosa, ya que el equipo suramericano llegó a tener catorce puntos de ventaja (30-44 min. 17).

Los subcampeones mundiales, a diferencia de lo que ocurrió en Indianápolis, partían como favoritos de acuerdo con los resultados de ambos equipos durante la preparación. El pronóstico adquirió visos de realidad en un fulgurante arranque liderado por Enmanuel Ginobili. Luego, a punto de desmoronarse como un castillo de naipes, adquirió validez definitiva gracias al genio del jugador de los San Antonio Spurs.

Ginobili fue el máximo anotador de los suyos en el primer cuarto, con ocho, bien secundado por Andrés Nocioni, recientemente fichado por los Chicago Bulls, y que finalizó con seis puntos. Gracias a ambos, Argentina asumió el mando del choque con total naturalidad, como si fuera lo más lógico.

Obradovic insufló espíritu a los suyos

El conjunto plavi había encajado varias derrotas en su camino hacia Atenas y no ha inscrito en los Juegos a algunos de sus mejores hombres - Stojakovic, Jaric, Rebraca...-, pero sigue siendo todo un campeón del mundo que, además, sigue el dictado de Zeljko Obradovic, uno de los mejores técnicos actuales. Por eso, cualquier confianza frente a los serbios se paga muy cara.

Ginobili condujo al cuadro albiceleste hasta el descanso con otros nueve puntos en el segundo cuarto. El ex jugador de la Virtus de Bolonia italiano capitalizó el ataque albiceleste hasta interrumpir el encuentro con un margen de diez puntos en el marcador (49-39). Dejan Bodiroga, el abanderado serbomontenegrino en la inauguración, apenas se había dejado ver por entonces.

Pero la amenaza serbia empezó a cobrar cuerpo en el tercer periodo. Obradovic pidió a los suyos "corazón y coraje", exactamente los dos ingredientes que impulsaron la reacción europea, cimentada en una zona presionante que, de entrada, supuso un parcial de 2-9 (51-48).

Duelo final entre Ginobili y Bodiroga

Poco a poco, en un constante goteo de perlas individuales, Serbia terminó de dar la vuelta al marcador (61-63 min. 32) por medio del nuevo base del Pamesa Valencia Igor Rakocevic.

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El choque irradiaba pasión. El resultado la multiplicaba (75-75 min. 38). Momento obligatorio para los más grandes, y entonces emergió la figura de Bodiroga. Posesión, sistema, balón dentro, balón fuera y, con lentitud, casi a cámara lenta, la muñeca de Bodiroga obró el milagro a poco más de seis metros del aro (75-78).

La selección argentina encontró una oportunidad más gracias a una penetración y una bandeja falladas por Bodiroga y Dejan Tomasevic, pero Ginobili desperdició un tiro libre en el ataque siguiente (76-78). No obstante, el baloncesto le reservaba la ocasión para resarcirse de ese instante crucial: la última posesión, la de su canasta imposible, la que saldó la factura pendiente de la plata mundial.

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