Campeonatos de Europa Junior | España 89 -Turquía 71

España domina otra vez con unos júniors de oro

Sergio Rodríguez, Suárez y Antelo arrollaron a Turquía en la final

<b>EUFORIA</b>. Los júniors españoles festejan el título conseguido ante Turquía.
Martín Tello
Actualizado a

Campeones en 1998 y campeones en 2004. Seis años después el baloncesto español ha reeditado a los júniors de oro. Raúl López, Juan Carlos Navarro, Pau Gasol, Felipe Reyes y compañía han encontrado herederos en otra generación triunfadora y ambiciosa que gana, disfruta y hace disfrutar con su juego. Y como suele suceder en todo ascenso hasta el podio, el éxito se sujeta sobre un trípode mágico: un gran base (Sergio Rodríguez), un gran alero (Carlos Suárez) y un gran pívot (José Ángel Antelo).

Con un bloque sólido y compenetrado, y con esa tripleta impulsora, España arrolló en la final del Europeo júnior a Turquía (89-71), de igual modo que abrumó a Italia en semifinales (95-78) o a Rusia en cuartos de final (101-81). Con semejantes registros nadie podrá discutir que el título alcanzado por nuestros júniors es merecido. Txus Vidorreta y sus jugadores han subido hasta lo más alto con méritos incontestables y, lo que satisface aún más, con un juego espectacular, vibrante, que conquistó a los aficionados que disfrutaron el Campeonato en directo.

Huracán.

La final empezó con susto (0-9 a favor de Turquía en tres minutos), pero bastó un tiempo muerto para que el combinado español olvidase los nervios, apretase en defensa y empezase a carburar de forma espléndida en ataque. Con Sergio Rodríguez al timón, genial en los cambios de dirección y las asistencias, España tomó la iniciativa con un parcial de 10-0 y, a partir de ahí, nunca perdió el control del choque. Cada vez más firme en rebote, más segura en ataque, más eficaz en los triples o contragolpes, el quinteto español fue abriendo brecha en el marcador y rebasó por primera vez el margen de diez puntos en el minuto 27 (60-48).

Tres triples de Iván García completaron la labor de Sergio, Antelo (un coloso en rebote y muy valiente en ataque) y Carlos Suárez, muy práctico jugando al poste para aprovechar la superioridad en envergadura sobre su rival directo.

Se entró en el último cuarto con diez puntos de ventaja (66-56), pero sin demasiado optimismo porque Turquía es un equipo experimentado que había ganado siempre a nuestro conjunto, en amistosos o partidos oficiales. El temor de réplica, sin embargo, duró poco. Un 7-0 español al abrir el cuarto periodo sentenció el choque (75-56) y a partir de ahí la final se convirtió en fiesta, con ventaja máxima de 22 puntos (86-64). Oro de ley.

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"Estos momentos no los olvidaré nunca. Ha sido una auténtica pasada Campeones de Europa y un Pabellón entregado. Es la culminación de un sueño. Por si fuera poco, MVP del torneo y líder en asistencias. Precioso, inmejorable. El equipo ha jugado a un gran nivel y ése fue el secreto: el trabajo de todos. Le teníamos ganas a Turquía e hicimos una gran final, controlando a Demirel. En definitiva, un gran triunfo ante un rival de gran peligro".

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