NBA | La cara deportiva de San Fermín

Rodman: "Esto es más emocionante que la NBA"

Corrió unos metros ayer y anuncia que volverá

<b>A CORRER</b>. Llegó, vio y corrió con miedo, porque Dennis Rodman, el terror de las canchas de la NBA en los noventa se encontró con unos enemigos poco razonables. Quizá por eso su comportamiento fue prudente.
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El primer encierro de los sanfermines contó con un corredor inesperado. Los dos metros musculosos de Dennis Rodman sobresalían entre las cabezas de los mozos, destacando también por sus tatuajes, piercings, anillos, cadenas y una gorra negra. Se situó en el tramo final de la cuesta de Santo Domingo, esperó a los toros, corrió unos metros cerca de ellos y se apartó con varios corredores más.

Llegó a Pamplona acompañando a Ray Sabbatini a quien el año pasado le diagnosticaron una escleroris múltiple. El objetivo: recaudar fondos para una fundación que lucha contra esta enfermedad y patrocinados por Golden Palace Casino.

Tras soltar adrenalina delante de las cornamentas, Dennis Rodman y Sabbatini se marcharon a desayunar en la Sociedad Nuevo Casino Eslava donde comentaron las incidencias del encierro: Siempre me han gustado las emociones fuertes, no he sentido miedo, mientras que Sabbatini señaló que había cumplido su sueño: El correr delante de los toros representa la vida y yo quería sentirme con vida.

Los dos desayunaron huevos fritos y estofado de toro, algo que a Rodman le llamó mucho la atención y que probaba por primera vez. Tras una hora y media en el bar, se marcharon de Pamplona con un sueño cumplido: correr en el encierro delante de los toros. Pero Rodman no quiso despedirse: Es un hasta pronto. Sé que voy a volver, quizá el próximo año. Esta fiesta es única. No había sentido unas emociones tan fuertes ni cuando ganaba la NBA.

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Fermín San Martín el 7 de julio de 1993 tenía 27 años. Era pivote del Mepansa San Antonio y llevaba diez años sin faltar como mozo en San Femín. Aquel día se confió: Le perdí la cara al toro de Cebada Gago y me cazó detrás de la rodilla en La Estafeta. Fue muy espectacular, pero después de 11 días en el hospital estaba como nuevo. Y en agosto, a entrenarme. Zupo Equisoain, que era el entrenador del equipo, reconoce que aquello le sorprendió porque son cosas que no se piensan, aunque ahora todo ha cambiado y los clubes profesionales tienen prohibidos estos riesgos a sus deportistas. Dice Fermín que él era un amater compensado, que había corrido toda su vida con otros deportistas de Pamplona (es lo nuestro). Desde aquella cogida lo suyo es ver los toros en el tendido.­

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