Detroit baja de la nube a Los Angeles
Los Pistons ganan otro anillo tras el último de 1990 ante unos Lakers sin futuro.


A los 63 años, Larry Brown, de Brooklyn, Nueva York, ha hecho algo más que doblar su título universitario de Kansas con este anillo de los Pistons: el viejo trotamundos Brown, con cinco hijos, dos matrimonios, y ese halo de profesor universitario tan sedoso como inflexible sabe embotellar relámpagos. Ha dejado sin cielo el color púrpura de Los Angeles.
El sol de la penúltima dinastía de la NBA se ha puesto en un crepúsculo organizado de pistones, cojinetes defensivos de acero. El lema de los Pistons de Brown es Goin´to work: Pongámonos al trabajo. Sencillo, digno de la Motor City, la Motown, tan machacada por los expedientes de regulación de empleo. "En Los Angeles, la gente va en un Bentley por las calles. En Detroit, Michigan, en camionetas de General Motors. Esta ciudad necesitaba esto", describe impecablemente Bob Lanier, el pivot de los Pistons de los años 70, que fumaba y eructaba a pie de pista. Pero el tío razona.
Impotencia. Los Lakers, sencillamente, no pudieron descifrar la defensa de Detroit: en ninguno de los cinco partidos de la final llegaron a los 90 puntos en 48 minutos de juego. En el crack de la rodilla de Malone se rompió el escudo de Shaquille.
Y los Pistons fueron siempre cinco cuerpos y diez manos sincronizadas al mismo tiempo, con los ojos en un solo premio: el Trofeo Larry O´Brien, el título de la NBA. Ahí reposan ahora esos cuerpos y esas manos que coordinó Larry Brown.
Al otro lado, los Lakers, ante el resplandor de los ojos de Jack Nicholson, parecen más que nunca en pleno proceso de autodestrucción. Shaquille y los demás se han marchado hablando de cuidar sus negocios. Nueve jugadores tienen los papeles en regla para irse, entre ellos Kobe Bryant, con juicio en agosto.
Phil Jackson, puesto en evidencia por Brown, sólo seguiría por 10 millones de dólares al año. El propietario, Jerry Buss, no se los quiere dar. Buss quiere mantener como sea al dúo Shaq-Kobe. Si Bryant pide el cese de Jackson, no hay más que hablar. "Mis posibilidades de seguir son escasísimas", admite Phil. En el cielo gris de Detroit no hay sitio para Los Angeles.
Propietario octogenario MVP
El verdadero MVP de Detroit Pistons es su propietario, Bill Davidson, de 81 años. Davidson, abuelete terrible, es el patrón de los Pistons... y de los Tampa Bay Lightnings, que acaban de ganar la Stanley Cup, el título profesional del hockey sobre hielo: dos títulos en un mes. Tom Wilson, mano derecha de Davidson, dicta el rumbo de los Pistons a Joe Dumars. Y Davidson es el amo de Detroit Shock, el campeón 2003 de la WNBA, NBA femenina. Entrenador: Bill Laimbeer.
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Larry Brown, del anillo al oro
Larry Brown, el entrenador que ha conseguido su primer título de la NBA con los Pistons, está en puertas de firmar un trío tan histórico como el de su patrón, Davidson. Brown, que lleva a todas partes su filosofía colegial, ya amasa un doblete insólito: en 1988 fue entrenador-jefe de la Universidad de Kansas que ganó el título de la NCAA con Danny Manning en figura. Ahora, el anillo. Y en agosto, Larry viajará a por el oro de Atenas al frente de la selección de EE UU.



