Bodiroga y el Barça revalidan título
Estudiantes cayó de nuevo en el Palau. Séptima Liga azulgrana en diez años.

Estudiantes ha sido mejor en el global de la serie, pero el título se lo queda el Barcelona, séptimo en diez años. Grave error de la ACB que no haya premio para quien hizo más méritos, sobre todo si es un humilde que quizá deba esperar otros 50 años para una nueva oportunidad. Estas injusticias, a la postre, pasan factura, crean desencanto, desconfianza.
Porque el círculo de la final se cerró como había empezado: proteccionismo al Barça en el Palau, ante un rival que mereció más de lo que le concedieron. Muchas palmaditas y elogios al Estudiantes, pero otro trofeo para el hombre que los consigue ya en fotocopia múltiple, Dejan Bodiroga. En este quinto partido el cansancio y los nervios dejaron a los protagonistas muy por debajo de su nivel habitual, así que fue Bodiroga, que podría sentenciar encuentros desde una hamaca, quien desequilibró con su clase y su inteligencia en el cara o cruz. Uno más. Incluso le dieron el trofeo de MVP de la final, quizá por inercia, cuando el hombre que verdaderamente decidió el campeonato, el que lo ganó en defensa y ataque para el Barcelona fue Rodrigo de la Fuente, estelar en marcaje, rebote y triples oportunos. Amargura colegial: un chico salido del Ramiro ahogó el gran sueño.
¿Otro medio siglo de espera para Estudiantes? Quizá entonces los árbitros ya no confundirán factor campo con intocable el de casa. Quizá entonces sea tan falta un golpe en la cara a Felipe Reyes (de Bodiroga, no sancionado) como un rocecito a Bodiroga (de Reyes, penalizado) al pasar.
Criterios al margen, pienso que el conjunto madrileño perdió ya el partido en el minuto 4: 8-4 de tanteo, tres contra uno colegial... y falta de ataque de Pancho Jasen. Triple de Navarro en la jugada siguiente (11-4), de modo que Estudiantes, que pudo ponerse a dos, se encontró siete abajo.
De ahí en adelante todo fue sufrimiento e impotencia para el equipo madrileño. Quería pelear, quería defender su suerte, buscar el primer título de su historia, pero los colegiados no lo permitieron. El Barça se fue 14 arriba (23-9) antes de acabar el primer cuarto y aquella renta le sirvió a la postre para renovar título, aunque aún hubiera múltiples alternativas e incidencias.
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Navarro, lesionado. Un golpe en la cadera sufrido por Juan Carlos Navarro en el minuto 15 (26-15) pudo cambiar la suerte del choque. Los once minutos que el Barça se quedó sin Bomba los aprovechó Estudiantes para empatar a 39, con parcial de 13-24. Pero Navarro (cumpleaños feliz, 24 abriles) regresó de la enfermería y, mano a mano con De la Fuente, relanzó a su equipo (60-54). Estudiantes volvió a la carga (56-54, 63-60...) pero la final agonizaba, se había entrado en el Bodiroga Time, y los tiros libres sólo se lanzaban ya en una canasta: la visitante.
Hubo tiempo, en cualquier caso, para un relevo generacional, en campos distintos. Un Rodríguez ilustre, el malagueño Nacho, dijo adiós a la camiseta blaugrana, entre ovación unánime. Y otro Rodríguez, semidesconocido aún, un chaval canario de 18 años, Sergio, apareció en las filas colegiales para exhibir, en sólo unos segundos, la decisión, calidad y eficacia que le auguran un porvenir espléndido. La saga de grandes directores de juego no se interrumpe. ¿Consuelo estudiantil? Lo tendrá cuando Sergio, al frente del equipo, sea campeón.




