Attruia se luce ante un Madrid horrendo
Con un equipo diezmado, el Virtus aprovechó el desastre blanco

Imbroda dijo que empezaba desde cero. Un mes después lo tiene más difícil: su equipo está en menos 20 (por decir una cifra)... y cayendo. Contra el Caja San Fernando, el pasado domingo, el equipo blanco rozó el ridículo. Ayer, frente al Virtus Bolonia, lo alcanzó. Attruia, silbado y rechazado unos meses atrás, ha logrado una rápida vendetta.
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Real Madrid y Virtus Bolonia medían fuerzas en circunstancias similares: acosados por las lesiones y la renovación de la plantilla. Desde anoche queda claro que la reconstrucción será mucho más fácil para Boza Tanjevic que para Javier Imbroda. Tanjevic, prestigioso forjador de equipos y estrellas (Bodiroga y Fucka son obra suya, por si vale de referencia), tiene en sus manos una plantilla con enorme proyección y talento. Imbroda, otro gran constructor de conjuntos, tiene en sus manos material de derribo, salvo escasas piezas salvables.
El partido fue horrible, pero al Virtus le bastó con la clase de sus individualidades y una sencilla defensa en zona para dominar con holgura y dejar en evidencia la debilidad asombrosa del Real Madrid. Tras dos primeros cuartos igualados en errores (40-42), el equipo italiano tranquilizó sus acciones y se escapó en el tanteo, firme en rebote y rápido en las transiciones. El Madrid, cada vez más nervioso, mostró impotencia en todos los aspectos (dirección, tiro, defensa, rebote...) y tampoco encontró un líder al que agarrarse. Quienes podían asumir esa función, teóricamente, no supieron o no pudieron hacerlo. Hawkins tuvo más errores que aciertos, Herreros puso corazón, sin rentabilidad, y Alston mostró un nivel y una apatía lamentables. La crisis asoma ya sus colmillos.




