Mundobasket 2002 | España-Brasil

Reto frente a los herederos de Oscar

Brasil mantiene sus señas de identidad: temible ataque, floja defensa

<B>FORMIDABLE TRIPLISTA.</B> Marcelo Machado es el mejor fusilero de un equipo con espléndidos atacantes.
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

A sus 44 años, Oscar Schmidt Bezerra, el capocannoniero, el máximo artillero del baloncesto mundial, quizá pudiera jugar aún en la selección amazónica. ¿No lo hace Rogerio Klafke, que siempre fue el sobrinito de Schmidt en todas las canchas del mundo? ¿No entrena Helio Rubens, el viejo colega de Ubiratán, Marquinho y Marcel de Sousa, un técnico enamorado del juego de ataque...?

La herencia ofensiva de Oscar —que está aquí, en Indianápolis, cosechando homenajes por aquellos 46 puntos a Estados Unidos en 1987...— y los triples estratosféricos de Machado (con uno de ellos le dio el tiro de gracia a Turquía en la ronda inicial) mantienen a esta selección brasileña en una zona de élite que ni el mismo Helio Rubens soñaba.

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Para hacerse una idea, Brasil perdió ante Argentina la final del Torneo de las Americas por 78-59. Y cuando Machado se encontró frente a una defensa medio organizada, la argentina, se limitó a firmar un piojoso 0-6 en tiros de campo. Se supone que la defensa de España es, cuando menos, del mismo calibre que la argentina.

El gran problema de Brasil es su fragilidad física y su carencia absoluta de amor por la defensa. Ese desamor les lleva a extremos tales como escapar por los pelos y por fortuna de una derrota infamante ante Angola, que no mereció perder como perdió (en la prórroga...) el partido del lunes. Eso sí: cuando se les deja hacer, jugadores como Machado, Klafke, Guilherme Giovannoni (descartado por el Real Madrid) o el mismo Sandro Varejao pueden meter buenas manos: no les tiembla el pulso a la hora de jugársela. Sin embargo, para que llegue el momento dulce del golden boy azulgrana Anderson Varejao o de Tiago Splitter, aún quedan algunos añitos... Hay que tener paciencia para lograr el máximo esplendor de las promesas.

Estrella con peligro. Marcelo Machado, además, sabe leer muy bien la acción de los partidos. "Los apuros vienen cuando se olvida de jugar para el equipo. Mientras le consigo aguantar en la dinámica del conjunto, todo va bien. Si no, lo pasamos mal". Es el mismo Helio Rubens el que advierte sobre la gran laguna de su seleçao. Estos son los sobrinos de Oscar Schmidt Bezerra, que cualquier tarde se viste de corto en el RCA Dome y forma el taco: sólo que aquí tampoco están Marcel de Souza, Israel o Gerson para acompañar a Oscar y a Helio Rubens. Entonces sí que Brasil sería temible. Ahora es... tan frágil como la pinta de surfero de Anderson Varejao.

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