Lunes de carnaval
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Todos con disfraz. Irreconocible España (cinco triples en el primer cuarto), irreconocible Turquía (diez rubios, un moreno y un pelao) y , por supuesto, transformación absoluta en el trato arbitral hacia los turcos. Un año atrás, en el Eurobasket de Estambul, los colegiados les llevaron en volandas hasta la final, en la que cayeron ante Yugoslavia. En Indianápolis sólo han sido capaces de ganar a Líbano en sus cuatro primeros partidos. Y cuando protestaban reclamando sus privilegios, falta técnica.
El reposo dominical no ha cambiado el rendimiento del equipo español, que sigue a nivel divino. Ha sido un lunes gratificante porque nos ha dado la cuarta victoria consecutiva, el acceso matemático a cuartos de final, la dulce, implacable, fría venganza sobre los otomanos y, sobre todo, un capítulo más para el manual de la perfecta defensa que Imbroda y sus leones redactan en suelo americano. Tras disputar cuatro partidos en cinco días, el promedio de puntos encajados está en 60. Y recuerden que hemos jugado contra el campeón del mundo y el subcampeón de Europa, además de Canadá y Angola (que ayer forzó prórroga ante Brasil). Sea cual sea su posición final, la Selección ha cubierto ya el propósito de ilusionar. Y muchos aficionados descubrirán que también hay espectáculo en una gran defensa.




