Doce mejor que cinco
La profundidad de banquillo, ese término tan lúgubre pero tan importante en el deporte actual, nos dio la victoria en el debut. El banquillo de los equipos es como el armario de las artistas. Los hay ricos y los hay pobres. En los equipos ricos no hay diferencia entre suplentes y titulares, de igual modo que la artista famosa dispone de múltiples abrigos de visón. En los equipos pobres no hay recambios de garantías para las figuras, así como la actriz de reparto no encuentra falda adecuada para la fiesta.
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En el primer cuarto Canadá tomó el mando con nuestra propia medicina (defensa agresiva), pero cuando llegó la hora de las rotaciones ellos fueron al hoyo y España subió como un cohete. A los 12 minutos teníamos un quinteto totalmente nuevo en pista. Y dio mejores frutos que el primero.
El novato (Marco), el veterano (Paraíso) y el gigante (Gasol) rompieron el partido. Excelente Gasol, inasequible para sus rivales pese a los cuatro meses de inactividad, pero fantástico Carles Marco, que aportó defensa, dirección y triples importantísimos, con una seguridad impropia de un recién llegado. José Antonio Paraíso redondeó la faena con los contraataques. Un gran base, un gran alero, un gran pívot. El trípode para las medallas.




