Dos orejas y rabo para Nacho Azofra
El base colegial lideró a su equipo en un gran triunfo ante el Madrid.

Digamos, para entendernos, que Curro Romero le dio una lección a El Juli. Digamos, para precisar, que Raúl Juli López tiene un futuro grandioso por delante, pero que el maestro, de momento y cuando quiere, es Nacho Curro Azofra. Tan sólo una matización: al Curro auténtico le gusta la comodidad, el sosiego; a Nacho le van los miuras, los grandes retos.
Esta vez, Nacho estaba motivado: le habían dejado solo en la plaza (lesión de Gonzalo Martínez) y enfrente tenía a la estrella emergente, un chico que pronto hará las Américas pero que aún no se ha consagrado en las grandes plazas nacionales. Había que destapar el tarro del embrujo, y Nacho lo hizo. En el tercer minuto, Nacho llevaba ya cinco puntos, un balón robado y una asistencia. A Curro le habían gustado los andares del morlaco.
Incesante cambio de táctica defensiva, contragolpe explosivo, lucha a muerte por el rebote ofensivo y gran acierto desde el perímetro. Eso, envuelto en el capote mágico de Azofra, le dio la victoria al Estudiantes. El Madrid dominó el rebote, dominó el juego interior y dio buena réplica en los triples, pero la sangría en balones perdidos (23, con sólo 10 recuperados) le costó la vida. Otro gran partido en la eliminatoria, y emocionante empate.
Azofra: "A ver si nos cogen miedo"
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"Teníamos la seguridad de que podíamos ganar al Madrid y esto ha venido a confirmarlo. Espero que ahora se pongan un poquito nerviosos, que cojan algo de miedo y podamos ganar el tercer partido en su cancha. En realidad ya habríamos ganado el primero de la serie, de no ser por un cúmulo de errores tontos: tiros libres, balones perdidos y una tonta falta final".
Herreros: "Demasiados regalos"
"Un partido muy intenso, como era de prever. La clave de nuestra derrota estuvo en los 23 balones perdidos, por 12 del Estudiantes. La eliminatoria no será sencilla y creo que todos los partidos se resolverán por diferencias cortas. Tenemos que jugar con más tranquilidad y no hacer tantos regalos, ni permitir tantos rebotes ofensivos como en esta ocasión".




