El Madrid se pasea y el Pabellón bosteza
Ningún problema para el equipo de Scariolo, pese a las bajas, ante un Caja San Fernando flojo y desmotivado.

Nació muerto, así que no se extrañen si califico de aborto el partido. Todo se había conjurado en contra del espectáculo. Semivacío desolador en el Pabellón, nula motivación en el Caja San Fernando (del que, además, acaba de irse su única estrella, Antonio Granger) y síndrome de hospital en el Real Madrid, siempre con cuatro o cinco nombres en la lista de bajas. Esta vez reaparecía Iturbe, pero Tabak se marchó a casa, griposo, tras la rueda de calentamiento. De paisano, como simples espectadores, ya estaban los hermanos Angulo, Raúl López y Tarlac.
Incluso en esas circunstancias tan precarias el Madrid tenía ventaja rotunda de centímetros en el juego interior y de tiradores en el perímetro. Queda así resuelto uno de los grandes enigmas de esta temporada en la ACB. ¿Cuál de los entrenadores italianos ficha peor? Ya no caben dudas. Marco Crespi se ha llevado el premio.
Con los tapones de Struelens y Edu Hernández, más los puntitos de Herreros y Djordjevic, el Madrid tomó la iniciativa y amagó despegue a mitad del segundo cuarto (31-26). Djordjevic se encargó de evitar el bostezo y ayudar a que el equipo sevillano restableciese la igualdad. Protestó airadamente una falta de Attruia y se ganó una técnica, con lo cual el Caja dispuso de cuatro tiros libres más balón. Lo aprovechó todo (0-6), el marcador pasó a 31-32 y el Madrid/Penélope tuvo que empezar otra vez la madejar del triunfo.
Noticias relacionadas
No hubo el mínimo problema para los blancos. Con una defensa box and one Scariolo anuló al único encestador nato del Caja (Brewer) y el Madrid se escapó de nuevo, esta vez sin freno y marcha atrás, con hachazo de 12-2 en el arranque del cuarto periodo.
En los cinco últimos minutos (56-43) las cheerleaders evitaron el sopor anestésico de los espectadores y Scariolo aprovechó para hacer debutar a otro júnior de la cantera, Alberto Férriz. De no ser porque el calendario aprieta diría que la intención secreta del técnico madridista es convertir en rookie a su retoño Sandro. A Marco Crespi, en cambio, ya no le salvan ni los nietos. De su estreno español sólo recordaremos sus histéricos saltos de rana.




