Euroliga | Real Madrid 58-Kinder 86

El Kinder ridiculiza a un torpe Real Madrid

Los aficionados pidieron la dimisión de Scariolo, cuyo equipo queda virtualmente sin opciones en Europa, a los seis días del fracaso copero.

<B>PLATOS ROTOS.</B> Scariolo pagó los platos rotos del público del Saporta tras la derrota ante la Kinder de Bolonia.
Martín Tello
Redacción de AS
Actualizado a

Adiós a la Copa, adiós a la Euroliga y, a este paso, adiós al público en el Pabellón Saporta, que no para de recibir disgustos, por el juego y los resultados. Ayer ya se pidió la dimisión de Scariolo. El Real Madrid sufrió una de sus derrotas más humillantes de siempre, ante un Kinder Bolonia que tampoco atraviesa un momento boyante, pero al que le bastó la enorme calidad de sus jugadores de perímetro y su formidable defensa para destrozar a su adversario.

Las lesiones de Tarlac, Struelens e Iturbe debilitaron mucho el juego interior madridista, pero eso no justifica el naufragio absoluto de los restantes jugadores de la plantilla.

Además, el Kinder jugó también muy mermado en pívots, ya que la reaparición de Griffith, gordo y fuera de forma, fue más un lastre que una ayuda para el conjunto boloñés. Fue precisamente cuando Messina se decidió a prescindir del gigante de color cuando su equipo tomó las riendas del choque y se disparó en el marcador, con la defensa y los contragolpes como argumento.

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En el descanso, tras 20 minutos de horrendo juego en ambos lados, el Kinder llevaba unas estadísticas insólitas: 2 triples en 11 intentos, un solo tiro libre lanzado y 14 personales cometidas, por seis del Madrid. Aún así, ganaba por cuatro (28-32).

En el tercer cuarto, la masacre. El Kinder se puso las pilas en defensa, rompió la cintura blanca en los contragolpes y en un abrir y cerrar de ojos todo resuelto: 34-55, 21 puntos de margen para el Kinder. Smodis, con un 0-10 particular en tres minutos, se había bastado para torear al Real Madrid. El último cuarto fue un martirio físico y mental para el Real Madrid, cuyos jugadores se pasaron el balón como un clavo ardiendo al que no querían agarrarse. Se consumó la debacle total del tercer proyecto Scariolo. Aunque ganase la Liga, este Madrid no tiene futuro.

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