Tau, contra el Barça y la maldición de casa
Desde la primera edición organizada por la ACB, en la temporada 83-84 (CAI Zaragoza), el equipo anfitrión no gana la Copa del Rey.


Llegados aquí, lo que decide es la reserva física. Si tengo que elegir rival, siempre quiero al más desgastado". Dando la vuelta a las palabras de Alejandro García Reneses, el entrenador del Barcelona, se verifica la razón de que Barcelona y Tau compongan hoy el cartel de una final casi inédita de la Copa... entre las dos plantillas más potentes y profundas de la ACB. No es casualidad, claro que no. "Es una prueba de resistencia; a un partido duro sucede otro durísimo", resume Dusko Ivanovic, el entrenador-jefe del Tau.
Pero el equipo de Ivanovic y Querejeta se enfrenta no sólo al Barça, sino a la maldición más célebre de la Copa: ningún equipo anfitrión ha conquistado la final copera organizada por la ACB desde que el CAI Zaragoza lo hizo en el primer año de la ACB: 1983-84, el año imborrable de Kevin Magee.
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Reneses, en el Barcelona, e Ivanovic, en Vitoria, se asemejan a relojeros milimétricos que invierten cientos de horas y miles de neuronas en los retoques de unas máquinas finísimas: dos arsenales de baloncesto. Y, cuando suena la hora de la verdad, la de una final que supone el tercer partido en poco más de un fin de semana, lo que cuenta es la profundidad de esas plantillas, construidas a la orden de dos de los mejores presupuestos del país
Más que la NCAA. Y en esta hora de la verdad, una veintena de técnicos de la NBA son la penúltima prueba de que éste es un torneo agotador, donde sólo sobreviven grandísimos jugadores: ejemplo, Gasol. Estos ojeadores prefieren la Copa del Rey a las rondas finales de la NCAA. "En ello estamos", replica García Reneses a la pregunta de cómo se las ingenia para sobrevivir a la fuga de Gasol. "Nuestra satisfacción no es ganar títulos, sino que el equipo siempre esté con los mejores en España y en Europa", sentencia Josean Querejeta, presidente del Tau.
"Nos hemos ajustado con un poquito de menos penas, porque Gasol sólo fue realmente importante durante los últimos seis meses de la temporada 2000-01", razona Antonio Maceiras, el directivo responsable del basket barcelonista. Los ajustes, las plantillas, los planes de Alejandro García Reneses y el tonelaje que maneja Ivanovic se enfrentan, todos, a su más dura prueba: la electricidad y la altísima tensión del Fernando Buesa Arena. Este es un día para ganadores. Con la NBA en la grada, naturalmente...



