NBA | Bulls 69 - Wizards 77

Chicago hizo llorar a Michael Jordan

Los aficionados de los Bulls recibieron a su mito con una estremecedora ovación de tres minutos.

DISCRETO. La emoción del reencuentro impidió a Jordan brillar a su nivel habitual.
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

Un trueno emocionante, eléctrico, aisló el United Center de la nieve de Chicago. Y los ojos húmedos de Michael Jordan, watery eyes, respondieron, diciéndolo todo a este estampido, una ovación emocionante que duró casi tres minutos. Mirando abajo, a sus blancas Air Jordans, Michael escondía su mirada de ganador de la emoción y de la electricidad...

Cuando Ray Clay, el presentador oficial de los partidos de los Chicago Bulls, pronunció las palabras mágicas "con el número 23, de la Universidad de North Carolina, Michael Jordan", estaba anunciando a un jugador del equipo visitante. Pero no un jugador cualquiera: un extraordinario mito, la mejor leyenda de la NBA y los mismos Chicago Bulls. Más de 20.000 personas explotaron en ese rugido emotivo que inundó de sentimientos los ojos de un terrible ganador.

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La leyenda de Jordan bastó para ocultar la vergüenza de un partido terrible, en el que los Bulls rozaron el peor porcentaje de aciertos en la historia de la NBA, por debajo del 20 por cien durante muchos minutos. Jordan y su carisma sobraron para conducir a los Wizards a su victoria número 19, tantas como el equipo de Washington logró en toda la temporada pasada... con más de la mitad del calendario actual por jugarse.

Los Wizards y su defensa de perímetro siempre marcaron el ritmo ante los patéticos Bulls. Jordan jugó mal pero ganó en la pista. Fuera de ella, sus ojos, esos watery eyes, le derrotaron... cuando aún retumba ese trueno en el United Center.

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