ACB | Real Madrid 88 - Casademont 73

Dieciocho minutos de juego perfecto

El Madrid fulminó al Girona y ya es colíder con Unicaja.

EN ALZA. Edu Hernández recibió minutos y los aprovechó bien.
Martín Tello
Redacción de AS
Actualizado a

Dieciocho minutos dignos de videoteca y 22 de aburrimiento. Antes de acabar el segundo cuarto el Madrid había ejecutado al Girona Funcionarios Club (44-19) y había brindado a su público un clinic condensado de baloncesto, 18 minutos de perfección técnica y táctica en los que se cubrió hasta el mínimo detalle: análisis del rival, planteamiento defensivo, actitud, concentración, intensidad, transición rápida al ataque, perfecta circulación de balón, alternancia de juego interior y exterior, ejecución impecable de los sistemas de ataque...

Fue un momento deslumbrante del Real Madrid, una ráfaga de inspiración que para muchos quizá pase inadvertida, pero que puede ser la llamarada de enlace del Madrid actual con el de su pasado más glorioso. Este Madrid balcanizado y vulcanizado de Scariolo empieza a recordarnos al mejor y electrizante Real Madrid de Pedro Ferrándiz.

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En realidad, a Djordjevic y sus camaradas les habían bastado 9 minutos para hacer sus deberes (23-4). El partido quedó resuelto tan pronto que Scariolo aprovechó para ocuparse de otros menesteres. El primero fue poner en pista a Jean Marc Jaumin, recibido con cariño por el público. El siguiente fue dar minutos y responsabilidad a Edu Hernández, que respondió a su vitola de El Gasol madridista mostrándose solidísimo en defensa (taponazo a Keefe nada más entrar) y en ataque (varios mates inapelables y movimientos muy meritorios en el poste).

Ante aquel vendaval Trifón Poch colocó a sus funcionarios en zona (sólo Sasser se tomaba la guerra en serio) y el partido enmoheció como bizcocho en nevera. El Madrid, cansado de pegar, empezó a pensar en el próximo partido, el jueves, contra el Panathinaikos. Una gran cita.

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