España espera a la Turquía yugoslava
El inopinado desastre de Turquía ante Eslovenia coloca a España hoy ante la inquietante situación de enfrentarse a los otomanos... en el lado bueno del alfanje.


El inopinado desastre de Turquía ante Eslovenia coloca a España hoy ante la inquietante situación de enfrentarse a los otomanos... en el lado bueno del alfanje. España siempre será primera de grupo si pierde por menos de 19 puntos. Si cae por una cifra adversa entre 19 y 35 puntos o más, sería tercera. Pero si los de Imbroda ganasen, Turquía podría quedarse en la calle. De momento, la FIBA ha designado dos árbitros amigos para la gente de casa, el alemán Resser y el italiano Colucci.
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Cuatro de los mejores jugadores de la actual selección turca nacieron o tienen ascendientes directos en la antigua Yugoslavia: Mirsad Turkcan, el gigantesco alero-pívot (2,05) del CSKA Moscú vino al mundo en Novi Sad (Bosnia) con el nombre de Mirza Jahovic. Así jugó con las selecciones yugoslavas pequeñas, hasta que se nacionalizó turco en 1991, escapando del avispero yugoslavo. Asim Pars, el pívot de 2,12 del Ulker, se llama realmente... Asim Pescenovic, un bosnio de raza croata, cuya familia puso pies en polvorosa a la orden de las balas.
Finalmente, nada menos que Hidayet ("Buena Persona, beato") Türkoglu tiene sus ancestros directos en... Kosovo. El alero de los Sacramento Kings habla perfectamente serbio. Y los padres del pívot Huseyin Besok (2,12, Maccabi Tel Aviv) también escaparon del polvorín de Kosovo. A ellos se unen un público asiático, la clase y agallas de Ibrahim Kutluay y los recursos de Orhun Ene. Pero si Turquía puede plantearse hoy ganar un Eurobasket y amenazar a España, quizá deba dar las gracias a aquellos días de acero, ustachis y tigres que azotaron Yugoslavia hasta finales de los 90.



