Nadie podía haber previsto, ni en la peor de las pesadillas, que la Selección de balonmano no estuviera estos días disputando la segunda fase del Europeo.
Por increíble que parezca, la Selección masculina de waterpolo no había ganado nunca el oro en un Europeo. El martes se solventó la deuda.
“Quiero jugar la final ante Djokovic”, dijo en la rueda de prensa previa del Open de Australia. Sin medias tintas. Carlitos tiene claro su propio camino.
Las Selecciones españolas de waterpolo parecen haberse especializado en ganar las medallas a pares. La cosecha es impresionante.
Nole afronta una nueva temporada, sin Federer y sin Nadal, pero acosado por una jauría de jóvenes hambrientos que pujan por liderar el cambio de guardia.
Después de una cansina recuperación, el principal objetivo de Paula se ha cumplido: volver a sentirse tenista.
El ecuador del mes de enero es el punto de confluencia, este fin de semana, de cinco Selecciones españolas de deportes olímpicos.
Los Hispanos debutan en el Europeo ante la doble campeona olímpica Croacia, una potencia clásica del balonmano.
Desde que llegó a la dirección de la Agencia en 2017, apenas se ha hablado de dopaje. Ante esa plácida falta de ruido, todos los secretarios de Estado miraron a otro lado.
Ahora ha vuelto a hablar de aquellos días, con la naturalidad que se hace en los últimos tiempos: “El 30 de julio fue una de las noches más duras de mi vida...”
El Madrid visita Múnich para reencontrarse con Laso, pero esta vez el halo de leyenda no brillará en el banquillo, sino en la cancha con el récord de Llull.
Rafa Nadal anuncia que renuncia a Australia y con este nuevo frenazo es difícil no sentir que la vela se apaga con rapidez.
Una chapuza que recae en Terreros, pero que antes la alimentaron políticos y dirigentes veletas, junto a unos jueces sin sensibilidad hacia la lucha contra el dopaje.
A Sainz le gusta competir. A lo que sea. Y esa es la principal razón que mantiene encendida su motivación para disputar por 17ª vez el Rally Dakar.
Un Clásico es un Clásico. En fútbol o en baloncesto. No entiende de rachas, ni las respeta. Sólo de rivalidad. El Barça-Madrid del miércoles volvió a demostrarlo.
Carmen Valero se proclamó bicampeona mundial de cross, en 1976 y 1977, y se convirtió en la primera atleta olímpica del país, en Montreal 1976.
Después de su victoria sobre Thiem se abren nuevas interrogantes. Como dice el propio Rafa: “Hoy es un día positivo. Vamos a ver después de mañana”.
Hay cierto runrún, basado en datos, de que España está en disposición de batir en París, por fin, la famosa marca de 22 medallas de Barcelona 1992.
El año 2023 acabará, más o menos, igual que empezará el 2024: con Rafa Nadal jugando al tenis. Una gran noticia para el deporte mundial.
Resulta que, por primera, la Final Four de la Champions será íntegramente ibérica, pero se celebrará en Ereván. Una barbaridad. Y una oportunidad perdida.
Los Encuentros Olímpicos de AS emitieron su segunda entrega sin bajar el pistón. “No van a participar, van a ganar” es el espíritu de una potencia.
Aquellos ‘Bad Boys’ de finales de los 80 eran ‘Chicos Malos’, sinónimo de ‘malotes’. Los actuales Pistons han batido el récord de derrotas consecutivas: 27.
La temporada oficial de tenis todavía no está en marcha, pero las grandes raquetas, o la mayoría de ellas, ya se están dejando ver por las pistas...
España es una potencia olímpica en deportes de equipo. Al menos, en lo que se refiere a participación. Otra cosa son las medallas, que se venden caras.
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