Al fútbol le sobran malos modos, su naturaleza tiende a inflamar ánimos atrabiliarios.
Nuestro arbitraje pena por un pecado colectivo que nunca se podrá quitar y él lo invoca para lucirse.
En todo caso, en aquel panorama nublado que auguraba con acierto Lopetegui, hoy luce el sol.
Once contra diez, España se animó y los últimos diez minutos se mascaba el gol que por fin llegó.
Una ocasión, para medir la fuerza que el Barça, el más afectado, tiene en la nueva Federación.
Semana ‘horribilis’ para el Atlético, descabalgado de la Champions y podríamos decir que de LaLiga en cuatro días.
La gracia del fútbol no está en poner a un señor en una sala brumosa a buscar cagadas de mosca a cámara lenta.
La propia conferencia de prensa de Flick pareció corta, extraña, como desganada.
La salida de Olmo se resolvió a base de que Pedri hiciera el doble de lo que suele.
Los lamentos pueden ser causa de distracción, y desde luego está visto que al Madrid no le prueban.
Mal momento para que el Madrid sufra desmayos como el del sábado en el Villamarín.
El revuelo de la alineación dio lugar a que Vinicius fuera el capitán.
Ya estaría bien que el partido de hoy en Anoeta saliera igual, y no tiene por qué no ser así.
Partido enorme, en fin, pórtico de un mes que exprimirá a los tres grandes hasta sus límites.
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