Sociedad

Una familia vive aislada en la cima de una montaña desde hace medio siglo

Sin agua corriente ni infraestructuras básicas, mantienen una vida autosuficiente basada en la ganadería, la agricultura y una rutina constante.

Una familia vive aislada en la cima de una montaña desde hace medio siglo
Actualizado a

En lo alto de Serrinha (Brasil), una región elevada y de clima fresco, una familia lleva más de 50 años viviendo de forma aislada, lejos de los núcleos urbanos y de los servicios básicos. Rodeados por la naturaleza, han construido una vida basada en el trabajo diario, la autosuficiencia y una organización adaptada al entorno.

Antônio Pedro Matias, conocido como Pedro, nació y creció en este lugar y nunca se ha marchado. A sus 62 años, sigue desarrollando las mismas tareas que aprendió desde niño: cuidar animales, cultivar la tierra y mantener el funcionamiento diario de la finca. La vivienda familiar, construida en adobe, se integra en el paisaje y alberga lo esencial para la vida cotidiana.

El entorno está marcado por la presencia de ganado, burros, terneros y cultivos como maíz, frijoles y yuca. Cada actividad responde a una necesidad concreta y sigue un ritmo marcado por las estaciones y las condiciones climáticas. Pedro explica en un vídeo de YouTube que el cuidado de los animales forma parte de su identidad y que se ha dedicado a ello desde la infancia.

Una rutina marcada por el trabajo diario

El ordeño es una de las tareas principales. Cada día, alrededor de las seis de la tarde, Pedro ordeña a las vacas, que producen unos seis litros de leche diarios por animal, una cantidad que varía según la época del año. Durante el invierno, señala, la producción suele ser mayor gracias a la disponibilidad de agua y alimento.

Los burros desempeñan un papel esencial en la vida de la familia. Son el principal medio de transporte para llevar agua, comida y materiales por el terreno inclinado. Por ello, reciben maíz tres veces al día durante todo el año. Parte de la cosecha se destina a su alimentación y otra se almacena para garantizar el suministro futuro.

En Serrinha no existe agua corriente. El agua que utiliza la familia procede de pozos situados a unos 250 metros de la vivienda. Para afrontar los periodos de sequía, almacenan agua en cerca de 5.000 botellas y varios bidones repartidos por la propiedad. Durante la temporada de lluvias, todos los recipientes se llenan para asegurar reservas suficientes.

Pedro vive con su mujer y sus dos hijas, que participan activamente en las tareas del hogar y del campo. Una de ellas le ayuda especialmente a transportar agua, ya que él sufre problemas de espalda. Además, se encargan del cuidado de pequeños huertos, árboles frutales y plantas que rodean la casa.

La producción agrícola sigue un ciclo anual. Cada temporada se siembran maíz y frijoles, con cosechas que pueden alcanzar hasta 40 sacos de maíz y nueve de frijoles, según las condiciones del año. La yuca se utiliza tanto para el consumo como para alimentar al ganado.

Noticias relacionadas

Con herramientas sencillas y maquinaria antigua, la familia mantiene una organización constante que les permite sostener este modo de vida. Su historia refleja la realidad de muchas zonas rurales aisladas, donde el trabajo continuo y la adaptación al entorno siguen siendo claves para la supervivencia.

¡Tus opiniones importan! Comenta en los artículos y suscríbete gratis a nuestra newsletter y a las alertas informativas en la App o el canal de WhatsApp. ¿Buscas licenciar contenido? Haz clic aquí

Etiquetado en:
Comentarios
Normas

Rellene su nombre y apellidos para comentar

Te recomendamos en Sociedad

Productos recomendados