Si limpias platos mientras cocinas, la psicología dice que probablemente compartes estos 6 rasgos comunes
Reducir el desorden visual ayuda a liberar carga cognitiva mientras se prepara la comida.


A la hora de fregar los platos, cada persona sigue un orden distinto. Algunos prefieren fregarlo todo al terminar, antes de sentarse a comer; otros lo dejan para después. Sin embargo, existe un tercer grupo: quienes limpian mientras preparan la comida. Si perteneces a este último, la psicología apunta a una serie de rasgos característicos.
Uno de los principales es que suelen ser personas que no esperan a sentirse motivadas para actuar. Los expertos señalan que no necesitan planear un “maratón de limpieza” ni dejar que el desorden se acumule para ponerse manos a la obra. Simplemente actúan en el momento.
Otra característica habitual es la necesidad de mantener cierto orden dentro del caos que implica cocinar. Los psicólogos explican que el desorden visual sobrecarga silenciosamente nuestro “ancho de banda” mental: cada objeto a la vista es un estímulo que el cerebro debe procesar. Al ir recogiendo y limpiando sobre la marcha, estas personas reducen de forma instintiva esa carga cognitiva.
También puede tratarse de un pequeño ritual de autocuidado. Algunas investigaciones relacionan la autocompasión y el respeto hacia uno mismo con la manera en que tratamos nuestro entorno físico. Mantener el espacio ordenado mientras se cocina puede ser una forma de respeto personal que, a largo plazo, contribuye a reducir el estrés.
Comodidad posterior
Por otra parte, este hábito refleja cierta orientación hacia el “yo futuro”. Algunos especialistas señalan que limpiar mientras se cocina implica priorizar la comodidad posterior frente a la facilidad inmediata. Este patrón también se observa en conductas como responder pronto a un correo incómodo o repostar gasolina antes de que el depósito esté vacío.
Además, muchas personas convierten este gesto en un ritual de baja presión. Por ejemplo, asociar el momento en que la comida está en el horno con el hecho de fregar los platos. Los expertos denominan a esta técnica “momento ancla”, ya que vincula una tarea a otra ya establecida.
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Este comportamiento puede influir en el clima del hogar. Según los psicólogos, mantener el orden evita tensiones innecesarias, reduce los suspiros pasivo-agresivos frente al fregadero lleno y contribuye a una convivencia más tranquila.
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