Si guardas silencio en las reuniones familiares, la psicología dice que tienes estas características
Permanecer callado en una comida familiar puede no ser síntoma de incomodidad o vergüenza, sino de varios factores psicológicos completamente diferentes.

Un estudio publicado en Psychological Bulletin da respuesta a una de las incertidumbres que más asustan en las comidas familiares: el silencio. Estar rodeado de personas que comparten experiencias y opiniones y permanecer en silencio puede asustar a quienes desconocen el motivo de esta actitud. No se trata de depresión, abstinencia o ira, sino de aquello que los psicólogos denominan “supresión expresiva”: la decisión deliberada de inhibir la expresión externa de la experiencia interna.
Para comprender por qué una persona puede permanecer en constante silencio en una reunión familiar hay que comprender primero lo que está sintiendo la persona. Hay casos en los que esta actitud refleja un sentimiento de inseguridad o vergüenza, que impiden poder mantener una conversación agradable y segura con el resto de miembros. Sin embargo, la cosa cambia cuando se trata de una actitud escogida de manera consciente.
Según el estudio, el contexto y la motivación determinan si el silencio daña o protege a la persona que lo elige. En las reuniones familiares es frecuente que las conversaciones vayan cargadas de emociones o contextos que muchas veces se distorsionan o influyen significativamente el rumbo de las negociaciones. Para estos casos, las personas que guardan silencio conscientemente experimentan una profunda reflexión en la que barajan cualquier tipo de respuesta y sus consecuencias. Una vez conscientes de estas, prefieren guardar silencio y dejar que el resto siga sus conversaciones.
Tres factores que acentúan el silencio
La capacidad de autorreflexión, lejos de reflejar la inseguridad o vergüenza que muchos piensan que siente una persona callada en las reuniones familiares, permite observar los pensamientos propios sin dejarse absorber por ellos. Esta actitud callada permite que el cerebro realice un procesamiento emocional sofisticado que no se traduce en un rendimiento social externo, según una investigación de la Universidad de Michigan.
La edad es otro factor importante en las personas calladas. Las vivencias se multiplican con los años y dar explicaciones del porqué de algo durante una comida familiar puede suponer una apertura de miles de puertas que permanecían cerradas hasta ese momento. Este factor lo explica un estudio publicado en la Revista de Personalidad y Psicología Social, el cual revela que los adultos mayores muestran una mayor selectividad emocional.
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Otro factor que acentúa el silencio de una persona callada en una reunión familiar es la falta de interés del resto de miembros. Preguntar a alguien sobre su actitud requiere de tiempo y paciencia para escuchar la respuesta que pueda dar esa persona y muchas veces no se da. La mayoría de los miembros familiares solo preguntan sobre esta actitud, no por preocupación o interés, sino por incomodidad. Sentir que hay una persona que no está bien en la conversación rompe con la burbuja utópica de la reunión familiar. Estas personas lo saben y por eso deciden mantenerse en silencio.
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