Fernando Fernández, oncólogo, sobre la nueva ley anti tabaco: “Llevará a que España sea el país de Europa con más fumadores”
“Si llevamos 20 años con las mismas propuestas y no se ha reducido el número de fumadores, algo estamos haciendo mal”, señala el cirujano oncológico del Hospital Gómez Ulla.


En medio del debate sobre el nuevo anteproyecto de ley antitabaco en España, una voz médica pide la palabra: la del doctor Fernando Fernández Bueno, cirujano oncológico del Hospital Gómez Ulla y portavoz de la Plataforma para la Reducción del Daño por Tabaquismo, Fernández Bueno advierte que el enfoque actual del Ministerio de Sanidad podría tener consecuencias contraproducentes para la salud pública.
“No estamos ante una ley que proteja a los fumadores, sino ante una que los abandona”, afirma. Y es que, según él, el texto ignora décadas de evidencia sobre las herramientas de reducción de daño, como los cigarrillos electrónicos y el tabaco calentado, que han demostrado ser eficaces para disminuir el consumo de tabaco convencional en países como Reino Unido, Suecia, Japón o Nueva Zelanda.
“Si llevamos 20 años con las mismas propuestas y no se ha reducido el número de fumadores, algo estamos haciendo mal”, señala. Para Fernández Bueno, el problema no es la nicotina en sí, sino el modo en que se consume. “La nicotina es adictiva, sí, pero no es la causa principal de las enfermedades asociadas al tabaquismo. Lo que mata es la combustión”, explica.
El oncólogo denuncia que el plan del Ministerio se centra exclusivamente en la prevención y la cesación, sin ofrecer soluciones realistas para los millones de fumadores que aún existen en España. “Dejar de fumar no es sencillo. Necesitamos alternativas que reduzcan el daño, no solo prohibiciones”, insiste. Esto “llevará a que España sea el país de Europa con más fumadores”, ha añadido Fernández Bueno en el webinar España y el tabaquismo. Sombras y luces de la nueva ley antitabaco en relación con las políticas de tabaquismo del Gobierno.
Entre sus propuestas, destaca la necesidad de diferenciar fiscalmente y regulatoriamente los productos de combustión de los libres de humo, y de mantener sabores en los vapeadores, que han demostrado ser clave para que los adultos abandonen el tabaco. “Eliminar los sabores es condenar a muchos exfumadores a recaer”, advierte.
Fernández Bueno también critica la falta de diálogo por parte del Ministerio. “Hemos enviado un plan integral con diez propuestas basadas en evidencia científica, y no hemos recibido respuesta”, lamenta.
Desde el punto de vista científico, el debate no es sobre si el vapeo es bueno, sino sobre si es menos dañino que el tabaco. Y la evidencia acumulada en países como Reino Unido, donde el NHS ha promovido el vapeo como herramienta de cesación, sugiere que sí lo es. La prohibición de sabores, por ejemplo, podría eliminar el atractivo que ha permitido a muchos fumadores adultos abandonar el tabaco.
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La salud pública debe guiarse por la ciencia, no por prejuicios. Y en ese sentido, pide a las autoridades que escuchen a los médicos, a los pacientes y a los datos. “No se trata de defender el vapeo, sino de defender vidas. Y para eso, necesitamos políticas valientes, realistas y basadas en evidencia”.
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