El transatlántico más rápido del mundo está haciendo su último viaje: será hundido de forma inevitable para convertirse en arrecife
El SS United States, tras tres décadas almacenado, se convertirá en el arrecife artificial más grande del mundo.
Históricamente cruzar el océano Atlántico ha tenido tintes de aventura. Un viaje que durante siglos ha tenido diferentes motivos y connotaciones, pero que siempre marcaba hitos en la ingeniería y demostraba ejemplos de valentía humana. El SS United States fue un ejemplo de eso: inspirado y advertido por el Titanic y su trágico desenlace, este mítico transatlántico fue concebido para ser el más veloz de la faz de la Tierra. Y así lo fue.
Tras casi tres décadas amarrado en Filadelfia, las autoridades competentes han decidido hundir deliberadamente el buque frente a las costas de Florida, y convertirlo en el arrecife artificial más grande del mundo, según la revista norteamericana Smithsonian. “Es un proyecto de gran envergadura y requiere de múltiples pasos para garantizar un traslado seguro”, cuenta Nick Tomecek, un funcionario de información pública del condado de Okaloosa en Florida, quienes compraron el barco.
Y es que su repatriación a los fondos marinos ha sido motivo de disputa en los últimos años. Desde planos de conversión en hotel, museo o centro de entretenimiento flotante hasta pleitos legales sobre su “gran cantidad de residuos oleosos”, el destino final del SS United States ha sido ambiguo, hasta ahora.
Ignífugo y completamente metálico: “La única madera en todo el barco era la tabla de cortar del chef”
A mediados del siglo XX, la capacidad y eficiencia de cruzar el “charco” era algo notoriamente prioritario. Así fue, que en plena época de los transatlánticos, en William Francis Gibbs diseñó un buque que “no puedes incendiar, hundir, ni atrapar”. Además, tenía una premisa fundamental: ser el barco de pasajeros más veloz jamás construido, y ser un símbolo del poderío norteamericano en plena Guerra Fría.
El SS United States hizo su viaje inaugural de Nueva York a Cornualles (Inglaterra) en 1952 y batió el récord del viaje de ida y vuelta por el Atlántico más rápido de la historia, tardando 3 días y 10 horas en completarlo. A día de hoy ningún barco lo ha superado.
Construido con materiales ignífugos, como aluminio y amianto, el transatlántico se inspiró en el trágico hundimiento del Titanic para garantizar su seguridad. Gibbs, en sus planos, revistió el casco del SS United States con una doble capa e incluyó una segunda sala de máquinas. Su construcción fue parcialmente financiada por el Gobierno estadounidense, lo que permitió el uso del navío como medio de transporte oceánico para hasta 14.000 tropas.
Según algunos testimonios recogidos por el periódico Delaware News Journal, el barco era “como una ciudad flotante”. “Era muy grande, pero por dentro era enorme, más grande que todo mi mundo. Todo era de metal brillante. Nos dijeron que la única madera en todo el barco era la tabla de cortar del chef”, comentó una antigua viajera del transatlántico.
Declive de los viajes en barco y problemas con su mantenimiento
En los años 60, con el auge de los vuelos comerciales, su utilidad se mermó y fue retirado del servicio en 1969. Décadas después, en 1996, se mudó a un almacén en Filadelfia, donde ha permanecido desde entonces. Sin embargo, su situación dio un vuelco cuando se produjo una disputa judicial por el alquiler del recinto y tuvo que ser desalojado del muelle que lo albergaba.
Fue entonces, cuando el condado de Okaloosa adquirió la embarcación con la intención de trasladarla al Panhandle de Florida, pero su partida se ha visto retrasada por preocupaciones de la Guardia Costera de Estados Unidos. Según un informe oficial, el SS United States podría representar un peligro para la navegación debido a problemas de estabilidad y la presencia de residuos oleosos en su estructura. No obstante, las autoridades han confirmado que se han logrado avances en los preparativos para su traslado.
Susan Gibbs, nieta del diseñador del barco y presidenta de la organización SS United States Conservancy, expresó su alivio al saber que la nave no será desguazada. “Será todo un reto ver al SS United States salir de este muelle y embarcarse en una nueva aventura”, comentó, asegurando que despedirse del legendario transatlántico será un momento agridulce.
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