Entrevista AS

Carlos Matallana, director de LunaJets, desvela el ‘trabajo oculto’ de la aviación privada mientras dormimos: “La noche es de trasplantes”

En esta entrevista nos cuenta cómo las familias están utilizando cada vez más este servicio, y cómo en el sector se vende más tiempo que caviar.

Carlos Matallana, director de LunaJets, desvela el ‘trabajo oculto’ de la aviación privada mientras dormimos: “La noche es de trasplantes”
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Laura Martin Sanjuan
Redactora de Actualidad
Cosecha del 81. Licenciada en Periodismo. Desde 2017 en Diario AS. Si hay un directo, estará tecleando. Sino, estará buscando una entrevista, un destino por descubrir o un personaje al que conocer.
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La oficina de LunaJets en Madrid todavía huele a obra nueva. El cristal reluce, los equipos mantienen esa mezcla entre startup recién aterrizada y precisión suiza, y Carlos Matallana (Madrid, 1983) (Managing Director Spain) nos recibe a Diario AS con una sonrisa que no es impostada: la del que lleva meses abriendo un mercado complejo, competitivo y lleno de mitos. El mismo que, entre cifras, anécdotas de pista y vuelos imposibles de madrugada, ha ido derribando una idea que define de forma casi quirúrgica: "El uso del jet privado es mucho más aburrido y rancio de lo que la gente imagina“. La frase golpea desde el principio. Él lo sabe. Y también sabe por qué.

Un sector menos glamuroso de lo que parece

P - Carlos, ¿cómo de distinto es el cliente real del que imaginamos?

R - Muchísimo. La gente cree que esto va de brillo, lujo y champán. Y no. De hecho, lo digo siempre: en este sector hay mucho menos brilli brilli del que la gente quiere mostrar. La mayoría de los vuelos son herramientas de trabajo. La prioridad no es el glamour, es la eficiencia.

Matallana explica que, en contra del imaginario popular de redes sociales y el lifestyle impostado, que quienes vuelan en privado habitualmente buscan procesos limpios, rapidez en aeropuertos ejecutivos y la capacidad de estar en tres ciudades en un mismo día. Nada de ostentación. "Vendemos mucho más tiempo que caviar", repite. Y es probablemente la mejor síntesis de la aviación ejecutiva moderna.

Quién vuela realmente en privado

El perfil de cliente real está lejos del tópico del multimillonario extravagante. Y Carlos rompe esa burbuja sin dudarlo: “Nuestros clientes son, en gran parte, familias de clase media–alta, matrimonios que entre ambos ingresan 170.000 o 180.000 euros anuales. Familias que buscan comodidad o ejecutivos que necesitan llegar a tiempo sin pasar por conexiones imposibles".

P - ¿Y el cliente español?

R - Ha crecido muchísimo. El COVID cambió toda la percepción. Vieron que no era tan inaccesible, que ahorraban tiempo, que les daba libertad. Y sobre todo, seguridad. Surgen más perfiles: tenemos clientes que son mayores (abuelos) que alquilan un jet una vez al año para reunir a todo el clan en Menorca; empresarios que recorren en un solo día cuatro ciudades españolas para visitar sus tiendas; parejas que vuelan solo una vez en su vida porque tienen un evento irrepetible. Y también, claro, están los empty legs, esos vuelos vacíos que permiten tarifas improbables: Sevilla – Madrid por 1.900 euros para cuatro personas, o incluso un Sevilla – Málaga por 700.

El lujo real, al final, es el tiempo

Carlos Matallana, LunaJets

Un backstage de aviones, operaciones especiales y mercados complejos

La conversación se desplaza hacia territorios más densos. África es uno de los continentes donde LunaJets opera de manera más especializada. No por lujo, sino por complejidad: comunicación limitada, aeropuertos imprevisibles, situaciones inestables. “Tenemos un departamento de operaciones especiales, que gestiona evacuaciones, crisis, traslados masivos y misiones urgentes. Es otra dimensión del negocio”. ¿Recuerdan la evacuación de civiles desde Afganistán en agosto de 2021? También estuvieron ellos.

Y luego está América Latina. Ese “Little Venezuela” que ha llegado a España con hábitos distintos y que está provocando un efecto llamada: si en su país de origen se vuela en privado por seguridad, aquí no lo ven tan lejano.

Carlos Matallana, director de LunaJets, desvela el ‘trabajo oculto’ de la aviación privada mientras dormimos: “La noche es de trasplantes”
La sonrisa de Carlos transmite experiencia y confianza en un sector cada vez más accesible.LunaJets

El lado invisible: salud, trasplantes y vuelos que salvan vidas

Cuando escuchamos a Matallana hablar de los vuelos que transportan órganos se nos pone la piel de gallina. “Es muy injusta la fama que tiene este sector. La noche en la aviación privada no es de fiestas: es de trasplantes”.

P - ¿En qué medida la aviación ejecutiva está vinculada al sistema sanitario?

R - Muchísimo más de lo que la gente imagina. Trabajamos con la ONT, con hospitales, con equipos médicos. Trasladamos órganos, equipos quirúrgicos, pacientes. Cada minuto cuenta. Muchas veces, el avión despega con prioridad absoluta. Y sí: esas historias no se cuentan.

Relata un caso que lleva tiempo grabado: un hombre de Vigo llevaba años esperando un riñón compatible. Cuando por fin apareció uno, el quirófano tenía solo unas horas de margen. El vuelo costó 11.000 euros, todos los ahorros que había ido guardando para cuando llegara ese momento. “Llegó a tiempo. Vivió. Esos vuelos no salen en Instagram”.

Habla también de deportistas que han prestado su avión gratuitamente para vuelos sanitarios sin que nadie lo haya sabido nunca. De pilotos volando en línea recta, con prioridad total, porque un órgano no puede esperar. De la importancia de que los aviones estén en perfectas condiciones por si esa llamada llega de madrugada. Es una parte del negocio que humaniza la aviación ejecutiva, que rompe prejuicios y que conecta con un bien mayor: la logística de la vida.

El futuro: expansión, deporte y presencia local

P - ¿Y qué viene ahora? LunaJets está en un momento de consolidación en España. Tras abrir oficina en 2023, 2024 fue el primer año con actividad comercial real.

R . 2026 será nuestro gran año de punch. Especialmente en el negocio de Luna Group Charter (aviones de pasajeros para equipos deportivos, federaciones, grandes corporaciones). Vamos a crecer mucho. El objetivo es dejar de depender de la imagen internacional, tocar más puertas, educar al mercado español, y seguir demostrando que la aviación ejecutiva es también un servicio social, médico, empresarial y, en ocasiones, familiar. Quiero que quien pueda volar, lo sepa. Y que quien crea que esto es solo brillo y ostentación entienda que el 90% de nuestro trabajo es logística, seguridad, tiempo y detalle.

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Salir de la oficina de LunaJets deja la misma sensación que escuchar a Carlos: que el lujo más valioso es el que no se ve. Que detrás de ese jet que rompe el cielo hay historias de urgencias, familias, oportunidades laborales y, sí, de vez en cuando, del cliente que quiere brillar en Ibiza. Pero la verdad (la que no sale en redes) es otra: "El uso del jet privado es infinitamente más rancio, aburrido y funcional de lo que imaginas. Pero también infinitamente más humano“. Y ahí es donde Carlos Matallana quiere abrir el futuro de LunaJets en España.

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