Asombro en Alemania por la especie invasora que se expande por las “hermosas playas de España”
Se han detenido las actividades acuáticas y de pesca en las zonas afectadas por la invasión del organismo acuático.

Millones de algas están invadiendo las playas de la Costa del Sol, en Andalucía, dificultando cualquier actividad o trabajo relacionado con el mar. No se tratan de las algas comunes que aparecen en las costas españolas, la Rugulopteryx okamurae, conocida así por el botánico y ficólogo japonés Kintaro Okamura, es un organismo acuático agresivo e invasor que va destruyendo la vida marina.
Este tipo de alga originaria del Sudeste Asiático se reproduce a una velocidad vertiginosa, llegando a alcanzar las 78 toneladas en un solo día. José Carlos Teruel, responsable de las playas de Cádiz, donde se han retirado ya 1.200 toneladas de algas invasoras, confiesa que están “completamente desbordados”, catalogando esta situación como “un desastre ambiental”, según informa The Guardian.
El olor y el aspecto de este tipo de algas ha ahuyentado a cientos de turistas de las costas andaluzas. Los amantes de los deportes acuáticos también se han visto afectados, pues playas como las de Tarifa, en la Costa de la Luz, en donde actividades como el surf son frecuentes, han prohibido cualquier deporte náutico por la llegada de miles de organismos a sus costas.
La pesca se ve afectada
La alga Rugulopteryx okamurae probablemente fue transportada de las costas de China, Japón y Corea a Europa como polizón en los tanques de lastre de los barcos. Su viaje por el Canal de Suez hasta las costas Mediterráneas desencadenó la llegada de una especie invasora que ataca ahora a varias playas del sur de la península ibérica.
Además de afectar al turismo y a los deportes acuáticos con su olor y su aspecto, la alga también dificulta significativamente cualquier actividad de pesca en la Costa del Sol. Las empresas pesqueras han levantado varias quejas sobre la presencia de este tipo de alga que destruye sus redes y agota el oxígeno del agua. Su presencia también está ahuyentando a las especies vegetales autóctonas, pero su eliminación no es tarea fácil.
“Es demasiado tarde”
El catedrático de Biología Juan José Vergara, de la Universidad de Cádiz, ha comparado la situación de las costas españolas con la llegada de la alga Rugulopteryx okamurae con un tumor. “Al principio, todavía se podía controlar, pero ahora es demasiado tarde”, confiesa él a The Guardian. Este tipo de organismo acuático no tiene enemigos naturales en la región y su capacidad de absorber toxinas dificulta significativamente su eliminación de las playas.
Como propuesta para sacar beneficios sobre esta invasión, hay quienes quieren utilizar las algas como biomasa para energía, fertilizantes o envases. Según la legislación española, el uso de comercial de especies invasoras está prohibido en el país, siempre y cuando no representen una amenaza para la salud o el medio ambiente.
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Según la página web del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), “se ha impulsado la realización de una Estrategia nacional para luchar contra esta especie invasora, teniendo en cuenta la naturaleza e intensidad de los impactos ecológicos y socio económicos que produce sobre los bienes y servicios ecosistémicos del litoral española”. La estrategia propuesta por el MITECO pretende gestionar, controlar y erradicar la Rugulopteryx okamurae.
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