Miedo en la comunidad arqueológica: nadie se atreve a abrir la tumba sellada de 2.200 años de antigüedad por un motivo de peso
El mausoleo de Qin Shi Huang permanece intacto por presencia de mercurio y trampas.


Un grupo de investigadores en la provincia china de Shaanxi descubrió algo que, en principio, parecía ser fragmentos de arcilla comunes, pero que al final resultó ser un hallazgo histórico, ya que se trataba del famoso ejército de Terracota. Todo ocurrió en 1974.
En estas excavaciones encontraron alrededor de 8.000 modelos únicos similares a personas humanas. Esto sería solo la punta del iceberg, dado que formaban parte de una tumba mucho más grande de una de las figuras históricas más importantes de China, Qin Shi Huang, el primer emperador de China. La tumba de este personaje nunca se ha abierto debido a los riesgos que representa.
Todavía hay poca información sobre esta tumba, pero los registros históricos indican que es un enorme complejo del tamaño de una ciudad, datado del 208 a.C.
Este lugar se ha denominado oficialmente Mausoleo de Qin Shi Huang. Aunque no hay confirmaciones, todo parece indicar que su estructura se basó en el diseño de Xianyang, la entonces capital de la dinastía. La UNESCO ha informado que este complejo ocupa unos 56,25 kilómetros cuadrados.
Tumba inaccesible
Todavía no se ha excavado la tumba completamente. Aunque los arqueólogos han trabajado en algunas secciones del mausoleo, nunca han entrado en el montículo central, donde se encuentra la cámara funeraria de Qin Shi Huang.
Para construir este mausoleo se calcula que se necesitaron unos 700.000 trabajadores. Además, Sima Qian, historiador chino, describe esta tumba central como un “vasto palacio subterráneo con ríos de mercurio que fluyen mecánicamente a través de canales”.
Si esta tumba contiene realmente mercurio en forma de lago o canales, excavarla podría exponer a los trabajadores y al área circundante a humos tóxicos.
Estudios geofísicos muestran concentraciones de mercurio alrededor del montículo entre 20 y 50 veces superiores a los niveles naturales, lo que sugiere que la contaminación por mercurio o las piscinas de este material están selladas en el interior.
Este historiador también comenta que el techo de la tumba está equipado con trampas, como ballestas o mecanismos con resorte, para disuadir a los intrusos.
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Además, se considera que si los arqueólogos deciden abrir la tumba, los cambios de temperatura, la humedad, la introducción de oxígeno y la presencia de microbios podrían causar daños irreparables en el lugar.
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