Marie Curie, científica: “Nunca debes tener miedo de lo que estás haciendo cuando es correcto”
Pionera en el estudio de la radiactividad y en ganar dos premios Nobel en distintas disciplinas, su legado sigue marcando la historia de la ciencia.

Maria Salomea Skłodowska-Curie, conocida como Marie Curie nació en 1867 en Varsovia, en una Polonia entonces bajo dominio ruso. Desde muy joven destacó por su talento académico, aunque las restricciones impuestas a las mujeres le impidieron acceder a la universidad en su país. Decidida a continuar su formación, se trasladó a París, donde estudió Física y Matemáticas en la Sorbona, graduándose entre las primeras de su promoción.
En la capital francesa conoció al físico Pierre Curie, con quien no solo compartió vida, sino también investigación. Juntos iniciaron un trabajo que cambiaría para siempre la comprensión de la materia: el estudio de la radiactividad, término que la propia Marie acuñó.
El descubrimiento del polonio y el radio
En 1898, el matrimonio anunció el hallazgo de dos nuevos elementos químicos: el polonio (bautizado así en honor a su país natal) y el radio. Para aislar este último, Marie procesó toneladas de pechblenda en condiciones extremadamente precarias, en un laboratorio improvisado y sin apenas recursos.
El reconocimiento internacional llegó en 1903, cuando recibió el Premio Nobel de Física junto a Pierre Curie y Henri Becquerel por sus investigaciones sobre los fenómenos radiactivos. Años después, en 1911, obtuvo el Premio Nobel de Química por el descubrimiento del radio y el polonio, convirtiéndose en la primera persona —y hasta hoy una de las pocas— en ganar dos Nobel en distintas disciplinas científicas.
Ciencia en tiempos de guerra
Durante la Primera Guerra Mundial, Marie Curie impulsó el uso de unidades móviles de rayos X para asistir a los heridos en el frente. Su iniciativa permitió realizar diagnósticos más precisos y salvó miles de vidas. Ella misma se desplazó a zonas de conflicto para formar a personal médico en el uso de estos equipos.
Su dedicación absoluta a la investigación tuvo un coste personal. En una época en la que se desconocían los efectos nocivos de la radiación, trabajó sin protección adecuada. Falleció en 1934 a causa de una anemia aplásica relacionada con su exposición prolongada a materiales radiactivos.
Más allá de sus descubrimientos, Marie Curie abrió camino a las mujeres en la ciencia en un entorno profundamente dominado por hombres. Fue la primera mujer en recibir un Nobel y la primera profesora de la Universidad de París.
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Su célebre frase “Nunca debes tener miedo de lo que estás haciendo cuando es correcto” resume una vida marcada por la determinación, el rigor y el compromiso con el conocimiento. Más de un siglo después, su nombre sigue asociado al progreso científico, a la valentía intelectual y a la convicción de que la ciencia puede transformar el mundo.
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