La nueva tendencia entre los habitantes de Irlanda del Norte: “¿Qué sentido tiene estar en un ataúd?”
Después de estar varios años cerrado, regresa el Programa de Donación de Cuerpos de la Queen’s University de Belfast. Hay miles de candidatos inscritos.


Cuando uno abandona este mundo, lo habitual es que sus restos descansen en paz, independientemente del lugar escogido (bajo una tumba, en un nicho o en forma de cenizas tras ser incinerado). Sea el caso que sea, antes de ello puede dar una última ayuda a la ciencia, a través de la donación de algún órgano. Pero en Irlanda del Norte, esta opción da un paso más allá, pudiendo donar todo el cuerpo a la ciencia.
Un conocido programa de la Queen’s University de Belfast, que ha reabierto después de varios años en el que fue pausado. La llegada de la pandemia y la escasez de personal en 2023 pausaron de forma temporal el Programa de Donación de Cuerpos. Ahora, esta opción ha regresado y la entidad ya cuenta con miles de candidatos en su lista de donantes.
Altruismo en su máxima expresión
Los cuerpos serán utilizados por estudiantes de medicina de la universidad irlandesa, que podrán estudiar anatomía a través de la disección de un cuerpo humano real. Una de las inscritas es Virginia Hardy, una anciana de 95 años residente en Strangford. En una charla con Irish News, explica su caso y asegura sentirse encantada con la reapertura del programa, al que se inscribió hace tres décadas.
“Me inscribí por primera vez hace al menos 30 años. Se lo conté a mi médico de cabecera y recuerdo vívidamente su respuesta y lo agradecido que estuvo después de enterarse de que me había inscrito. Me dio las gracias y me contó lo mucho que importa a los médicos jóvenes poder aprender con un cuerpo real”, explica la mujer.
Una decisión totalmente altruista por parte de la anciana, que se pregunta “¿de qué sirve estar en un ataúd?”. En su lugar, prefiere que su cuerpo sea aprovechado por los aspirantes a médicos, que “aprenderán más y, además, podré seguir siendo útil después de morir”. En su caso, añade, se trató de una decisión más fácil de tomar, puesto que no tiene a su propia familia para ocuparse de mantener en buen estado su tumba al fallecer. “Mi sobrina nieta se hará cargo de mis asuntos y, en realidad, fue un alivio para mi familia entera enterarse de mis planes”, concluye.
Un valor añadido para la Universidad
Al frente de este programa está el profesor Alan Smyth, pediatra y decano de la Facultad de Medicina, Odontología y Ciencias Biomédicas de la universidad, quien explica los pormenores del mismo. “Una de las formas en que enseñamos anatomía es a través de la disección, y para posibilitarla dependemos de donantes que en vida toman la decisión de que cuando mueren quieren que su cuerpo sea utilizado para ayudar a enseñar a la próxima generación de trabajadores de la salud”.
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Smyth se muestra, en nombre del estamento y de los estudiantes, “enormemente agradecido” por la gran comunidad de donantes que hay. “Crea un vínculo entre nosotros y la comunidad a la que servimos”, asegura. Durante el tiempo que estuvo cerrado el programa, los estudiantes tuvieron que emplear una tecnología para replicar el cuerpo humano. Pero no fue lo mismo. “No hay sustituto”, afirma. Y es que, asegura, las disecciones de cuerpos humanos reales es uno de los motivos esgrimidos por los estudiantes para elegir esta universidad. “Cuando los estudiantes vienen a nosotros para una entrevista, mencionan la disección como una de las razones por las que quieren venir aquí”.
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