Hallan un pequeño mundo de hace 34 millones de años bajo la Antártida: “Es como una cápsula del tiempo”
La investigación permite elaborar estrategias contra el cambio climático teniendo en cuenta los paisajes ocultos hallados.

El satélite canadiense RADARSAT ha descubierto un paisaje oculto e intacto de más de 34 millones de años. El hallazgo se encuentra bajo una capa de hielo de más de 10 millones de kilómetros cuadrados y ha abierto nuevas líneas de investigación.
La tecnología del satélite, coordinada por Stewart Jamieson, de la Universidad de Durham, observó cambios en la superficie del hielo. Se trata de un terreno del tamaño aproximado de Gales con indicios de un antiguo cauce fluvial.
Según ha explicado el investigador Jamieson, “es como descubrir una cápsula del tiempo”. El terreno oculto bajo casi 2 kilómetros de hielo se habría conservado desde antes del inicio de la glaciación y muestra las características previas a convertirse en un desierto helado.
Respuesta al cambio climático
El hallazgo ha abierto nuevas oportunidades de estudio, como la respuesta futura de la capa de hielo al aumento de temperaturas. Esto demuestra que el hielo permite conservar paisajes antiguos que ayudan a los científicos a entender la respuesta que la superficie ha tenido a raíz de los cambios climáticos extremos.
Jamieson ha explicado que “hace tiempo que nos interesa la forma del terreno bajo la capa de hielo”, y “lo que se infiere es que este debe ser un paisaje muy antiguo, tallado por ríos antes de que la propia capa de hielo creciera”.
Además, la investigación confirma que la Antártida, cuando formaba parte del supercontinente Godwana junto a Sudamérica, Australia y África, estaba cubierta de bosques y ríos, hábitat de dinosaurios. Esto permite conocer cómo la actividad fluvial moldeó el paisaje antes del enfriamiento global.
Tecnología canadiense
La tecnología de RADARSAT ha sido fundamental para analizar los cambios en la pendiente de los glaciales. Los estudios del radar de sondeo, eco-radio (RES), han mostrado la erosión del terreno por la actividad fluvial previa a la formación de la capa de hielo. Esto se debe a unos rasgos topográficos que no coinciden con los modelos actuales.
La capa de hielo de la Antártida Oriental (EAIS) comenzó a formarse hace 34 millones de años por el descenso de las temperaturas y la caída del CO2. Las capas de hielo formadas en zonas como las Montañas Subglaciales Gamburtsev se fusionaron hasta crear los glaciares que se observan en la actualidad.
La EAIS ha experimentado expansiones, como en el periodo Pleistoceno, y retrocesos, en el Plioceno. Esto es fundamental para entender cómo el aumento de las temperaturas modifica las regiones polares.
“Comprender cómo esta enorme capa podría responder al cambio climático provocado por el hombre es una preocupación apremiante”, explicó Jamieson a la revista Nature Communications.
Superficie de la Antártida
Por ello, el estudio subraya la importancia de monitorear las capas de hielo de la Antártida para mejorar los modelos de predicción y las estrategias contra el cambio climático. Las zonas más vulnerables son las de baja altitud, ya que podrían contribuir al aumento del nivel del mar.
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Este tipo de estudios establece una conexión entre el pasado, el presente y el futuro de la Tierra. Los registros geológicos recogidos gracias a los avances tecnológicos no solo revelan espacios ocultos del planeta con paisajes desconocidos, sino que ayudan a entender el futuro de la humanidad ante el cambio climático.
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