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Este era el animal más viejo del mundo: vivió 507 años hasta que los humanos acabaron con él sin querer

Ming era una almeja quahog, que vivía frente a Islandia, y su descubrimiento fue precisamente lo que la mató.

Este era el animal más viejo del mundo: vivió 507 años hasta que los humanos acabaron con él sin querer
Revista de Defensa de la India
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Imagina que has vivido más de 500 años tranquilo, adaptándote al entorno, al cambio de corrientes, de temperatura, al tráfico marítimo. Y cuando cumples 507 años, te encuentran. Y resulta que justo en ese momento, vas y te mueres. Es lo que le ha ocurrido a Ming, una almeja quahog, que vivía frente a las costas de Islandia.

La almeja quahog, de nombre científico Arctica islandica, es conocida desde hace tiempo por su impresionante longevidad, que a menudo supera el siglo. Sin embargo, Ming, hallada en 2006, superó todas las expectativas posibles. Tras ser extraída del fondo del océano, los científicos realizaron estudios exhaustivos para determinar su edad. Utilizaron un método similar al análisis de anillos de árboles, contando las líneas de crecimiento de su concha para evaluar su edad, lo que finalmente confirmó que Ming tenía 507 años. Este notable hallazgo situó el nacimiento de Ming alrededor de 1499 d. C., durante la dinastía Ming en China (de ahí su nombre).

Diferentes científicos creen que puede haber especies igual de centenarias, o milenarias. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) explica que “se estima que algunas especies enormes que se encuentran en aguas poco profundas viven más de 2.300 años”.

Las almejas de la especia Arctica islandica poseen la fascinante capacidad de crecer lenta y constantemente a lo largo del tiempo, gracias a un metabolismo muy muy lento. Este ritmo de vida contribuye a su longevidad, permitiéndoles sobrevivir durante siglos. A diferencia de muchos animales, la estructura celular de la almeja muestra pocos signos de envejecimiento.

Una vida absolutamente tranquila que se vio alterada en cuanto la sacaron de su hábitat. Cuando la almeja fue sacada a la superficie por primera vez, los científicos ansiaban determinar su edad y aprender más sobre su longevidad, durante el proceso de extracción y estudio de Ming, la almeja se congeló. Y esa congelación causó daños irreversibles a sus delicadas estructuras internas. Trágicamente, Ming no sobrevivió a la terrible experiencia, lo que pone de relieve la vulnerabilidad de las criaturas antiguas ante la intervención humana, por muy bienintencionada ésta sea.

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