Doble hallazgo de la NASA en Marte: sugieren condiciones para una vida pasada
Las investigaciones afirman la existencia de una composición ligada directamente con actividades biológicas en el planeta rojo.

El róver Perseverance, vehículo robótico de la NASA, comenzó su viaje en busca de signos de vida antigua en el planeta rojo el 18 de febrero de 2021 como parte de la misión Mars 2020. Durante su travesía por Marte, el vehículo halló dos grandes descubrimientos: el Phippsaksla y el Cañón Zafiro, que podrían demostrar rastros de vida en el planeta. Ahora, el róver de la agencia estadounidense añade un nuevo hallazgo a su lista.
El equipo liderado por Henry Manelski, de la Universidad de Purdue, informó sobre el descubrimiento de níquel en el canal Neretva Vallis, un antiguo valle fluvial en Marte ubicado en el bordo del cráter Jezero. El estudio, publicado a finales de marzo en Nature Communications, advierte sobre la presencia de níque en concentraciones de hasta 1,1% aproximadamente en peso en rocas sedimentarias de 3.000 millones de años de antigüedad.
Se trata de la muestra con mayor abundancia de níquel jamás medida en roca marciana. El elemento se encontró junto con compuestos de carbono orgánico y minerales de azufre de hierro, al igual que los restos hallados en Gale. Lo sorprendente de esta combinación es su origen, ya que en la Tierra, los seres vivos son los únicos capaces de desarrollarla gracias a su actividad biológica. “Las concentraciones elevadas de níquel, ubicadas junto con materia orgánica, ofrecen un indicio intrigante de procesos impulsados por organismos en el pasado en Marte”, informaron los investigadores.
Rubíes y zafiros en el planeta rojo
En su exploración del terreno cerca del borde del cráter Jezero, una cuenca de 45 km de diámetro que albergó un antiguo lago y un delta de río hace aproximadamente 3.500 millones de años, Perseverance detectó granos microscópicos de corindón. Este mineral es fundamental para la formación de rubíes y zafiros en la Tierra, pero fue el cromo que contenían, una coincidencia química con los rubíes, lo que llamó la atención de los investigadores.
Ann Ollila, del Laboratorio Nacional de Los Álamos, lideró la investigación y extrajo los restos de corindón de cada una de las rocas dispersas por la superficie marciana. Ollila utilizó el láser SuperCam del rover para excitar minerales y analizar sus firmas de fluorescencia, gracias a lo cual se puedo rastrear la presencia de cromo en las rocas. En total se analizaron tres rocas diferentes, apodadas con los nombres de Hampden River, Coffee Cove y Smiths Harbour, las cuales mostraban claras firmas de corindón en cada una de ellas.
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Los cristales cuentan con unas dimensiones de menos de 0,2 milímetros de diámetro, un tamaño lo suficientemente pequeño para que el sistema de imágenes de Perseverance no pueda fotografiarlos directamente. La presencia de corindón en Marte sigue siendo un misterio. Estos fragmentos surgen en la Tierra a consecuencia de procesos tectónicos, pero el planeta rojo carece de tectónica de placas. Como hipótesis principal, los investigadores apuestan por el impacto de varios meteoritos que calentaron y comprimieron el material de la superficie para crear las gemas.
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