Un ‘Maltazo’ para la Historia
“¡Sí, sí, sí, nos vamos a París!”, rezaba la portada de AS tras el 12-1 a Malta. Ese día se batió nuestro récord de ventas con 430.000 ejemplares.


La memoria histórica de nuestra Selección nos deja en su vitrina de oro la foto del gol de Iniesta y la parada de Casillas en Johannesburgo, el gol de Fernando Torres a Alemania, el de Zarra a Inglaterra en Maracaná, el de Marcelino en el Bernabéu al mítico Yashin y, por supuesto, el 12-1 a Malta en el Villamarín que nos metió en la Eurocopa de Francia (1984), en la que fuimos subcampeones.
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Esa gesta convulsionó a todo el país porque casi nadie creía en ella. Nos jugábamos el pase con Holanda y era necesario meterles 11 a los voluntariosos malteses. Encima, en el primer tiempo, falló Juan Señor un penalti y recibió Buyo un gol en propia meta. Pero un segundo tiempo de locura certificó la hazaña con ese 12-1 suscrito con cuatro goles de Rincón, otros tantos de Santillana, dos de Maceda, uno de Sarabia y el definitivo y heroico de Señor, que provocó el inolvidable gallo en la narración para TVE de José Ángel de la Casa. En AS supuso una locura total. En portada, bajo la dirección de Rienzi, se tituló: “¡Sí, sí, sí, España va a París!”. En ese momento alcanzamos nuestro récord de ventas con 430.000 ejemplares. Y eso que la rotativa de AS en Getafe no dio para más. Lo superó 15 años después el gol de Mijatovic a la Juventus, con la conquista de la Séptima (460.000).
Las dudas de Muñoz.
Hablo con Pablo Mialdea, histórico periodista de AS que cubrió el partido en Sevilla, en una expedición completada por Gerardo García, Toni Fidalgo y Javier Gálvez. “Recuerdo que, en una conversación privada con Miguel Muñoz en el hotel Oromana, me confesó que había dudado en convocar al joven Sanchís, dado que se había lesionado Gallego. Sanchís había debutado días antes en Murcia con el Madrid y encima marcó el gol de la victoria. Al final se decidió por Víctor Muñoz”, relata Pablo. Nos cuenta cómo transmitió la información de vestuarios: “En esa época no había Internet. Teníamos un teléfono en el pupitre del Villamarín y dictábamos la crónica y los vestuarios a los taquígrafos que había en Madrid”. Nos relata la emoción que se vivió en el estadio: “Como llovía y casi nadie creía en la hazaña éramos pocos, pero según caían los goles a Bonello en la segunda parte abrieron las puertas y eso acabó a reventar cuando marcó Señor. Una locura”, explica emocionado Mialdea. Para España fue un subidón de moral en un momento convulso social y políticamente: “Recuerdo que, al día siguiente, era el sorteo de la Lotería de Navidad y TVE decidió repetir el partido, por lo que todos nos fuimos felices a las fiestas navideñas”. En la redacción de AS todos recuerdan aquella mágica velada. Por fin la Selección abandonaba su habitual “crónica de sucesos”.


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