El entusiasta Immobile y Éver Banega iluminan al Sevilla
Sus goles liquidaron a un Espanyol gris y sin argumentos y permitieron que los de Emery despidieran el año con victoria. Primera derrota de Galca.


Constantin Galca ya sabe lo que es perder en la Liga. El Espanyol, como un buen puñado de equipos en este 2015 que se va, también hincó la rodilla en el Sánchez Pizjuán donde el Sevilla de vez en cuando hace prodigios y esta vez se conformó con hacer un trabajo de burócrata. El 2-0 le permite despedir el año en paz después de los altos y bajos con los que empezó la temporada y de paso enseña las miserias del Espanyol, al que Galca viene convencido de dotar de estilo. Una misión imposible si se carece de materia prima.
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Imprevisible, Emery volvió a sorprender en la formación del Sevilla. Con Granada y Betis en mente, alineó a Cristóforo (buen partido del uruguayo) como titular tres meses después y también a Immobile, el entusiasta delantero italiano. Apasionado como buen napolitano, Immobile juega cada partido como si fuera el último. Tiene evidentes limitaciones técnicas pero a las mismas opone millones de desmarques y toneladas de fe. La misma que le permitió firmar el 1-0. Vitolo intuyó un pase suicida de Cañas y avanzó hacia Pau. Al rechace del portero fueron, muy light, el mismo Cañas y Álvaro pero el único que se lanzó el suelo, a cara de perro, fue Immobile. El gol, merecido premio para Ciro, resultó hasta cierto punto previsible y engordó pronto, concretamente al ritmo de Banega. El argentino, una de las joyas más apetecibles del mercado (desde mañana es libre para firmar su nuevo contrato), entró dándose un paseo por el área y definió como el superclase que es antes del descanso.
El balance de la primera parte, tan aplastante en favor del Sevilla como desalentador para el Espanyol (siete tiros a puerta contra cero) obligaba a Galca a tomar decisiones aunque fueran de cartón-piedra. Trató de armar al equipo con Jordan y a darle pimienta con Burgui, aunque quien dio alguna noticia fue Marco Asensio. La segunda parte, sin embargo, fue un descarado trámite. El Sevilla decidió economizar esfuerzos, los cambios rompieron su dinámica y hasta anduvo por momentos en vistas de futuros desafíos. El Espanyol, mientras, fue de un insustancial preocupante. De golpe, la espuma de la llegada de Galca se ha volatilizado.



