Caleb Williams y los Hail Mary más icónicos de los Playoffs
Desde el lanzamiento que bautizó la jugada hasta el pase que puso a soñar a los Bears por unos momentos. Así los más emblemáticos de la historia.


En los playoffs de la NFL no existe recurso más desesperado ni más glorioso que el Hail Mary. Un pase lanzado al cielo, una plegaria colectiva y la esperanza de que el balón caiga en las manos correctas. En esos segundos finales, cuando la lógica se rinde, nacen las jugadas que definen generaciones y construyen leyendas (en la mayoría de los casos).
La noche de este domingo, y cuando las tensiones eran máximas, el escenario no tuvo mayor remedio que entregar un ejemplo más sobre este legendario recurso. El resultado colectivo no fue el esperado; sin embargo, Caleb Williams dejó claro tener el suficiente talento como para pensar que este naciente tropiezo, es solo el comienzo de un largo y prospero camino por delante.
Una Hail Mary casi milagrosa de Williams
Con el reloj a punto de llegar a su fin, la presión de tres hombres encima, un retroceso de 25 yardas y la última oportunidad de empatar el encuentro, Caleb Williams sacó un lanzamiento impensado para anotar de seis puntos con Kmet y mandar así, el juego a tiempo extra. Al final Rams se impuso por tres puntos a Chicago, pero permitió hacer un recuento de los mejores ‘Aves Maria’ lanzados durante Playoffs.
YOU CAN'T KILL THESE CHICAGO BEARS.
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Los mejores Hail Mary de los Playoffs
El origen de todo se remonta a 1975, cuando Roger Staubach conectó con Drew Pearson en el Divisional de la NFC entre Cowboys y Vikings. Con solo 24 segundos en el reloj, Staubach lanzó un pase de 50 yardas que selló el triunfo 17-14. Tras el partido, el propio quarterback confesó que “cerró los ojos y dijo un Ave María”. La frase quedó inmortalizada y el fútbol americano ganó su jugada más mística.
Décadas después, Aaron Rodgers convirtió el Hail Mary en un arma personal. En el Wild Card de 2017 ante los Giants, el quarterback de los Packers encontró a Randall Cobb con un envío de 42 yardas justo antes del descanso. No fue solo un golpe anímico devastador, sino una declaración de autoridad en un partido que Green Bay terminó dominando 38-13.

Pero si hubo un pase que desafió toda explicación fue el de Rodgers a Jeff Janis en el Divisional de la NFC de 2015 frente a los Cardinals. Con el tiempo expirando, lanzó un balón casi vertical, de 41 yardas oficiales y más de 60 de recorrido real, para forzar la prórroga. La jugada no solo mantuvo vivos a los Packers, también elevó ese Hail Mary al terreno de lo imposible.
Los Giants también tienen su capítulo sagrado. En el Divisional de la NFC de 2012, Eli Manning encontró a Hakeem Nicks con un pase de 37 yardas al final de la primera mitad ante los Packers. Fue un momento silenciosamente decisivo, una chispa que impulsó a Nueva York en su camino hacia otro Super Bowl inesperado.
Más atrás en el tiempo, el llamado “Milagro en Cleveland” sigue ocupando un lugar especial. En 1980, Tommy Kramer lanzó un pase agónico a Ahmad Rashad en un final dramático ante los Browns. Aunque la jugada sirvió para asegurar posición de playoffs más que para avanzar de ronda, la recepción quedó grabada como uno de los momentos más espectaculares y recordados de la era previa a los highlights virales.
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Todos estos Hail Mary comparten algo más que la épica, pues representan el instante en que la NFL se convierte en fe. Cuando el balón vuela y el estadio contiene la respiración, no hay estadísticas ni esquemas. Solo un pase, muchas manos y la historia esperando caer del cielo.
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