Endry Saavedra vs Denzel Bentley: El venezolano que busca la gloria en Londres
El Chino pasó del trabajo pesado y los gimnasios austeros de Tijuana a disputar un título mundial en Londres


El encordado del O2 Arena de Greenwich en Inglaterra tiene el lujo de las grandes metrópolis, pero este sábado, cuando Endry Saavedra se sitúe bajo los grandes reflectores del recinto, arrastrará consigo el polvo y el salitre de una Tijuana que no regala nada. En la misma marquesina donde Deontay Wilder y Derek Chisora prometen demolición pesada, El Chino llega para demostrar que el boxeo no es una coreografía de gimnasios con aire acondicionado, sino una negociación de último minuto con el destino.
Saavedra es un híbrido extraño y fascinante. Tiene la escuela técnica del pugilismo venezolana y el temperamento de la frontera mexicana. Con 17-1-1 y 14 nocauts en su curriculum, el venezolano no viaja a Londres como un turista con guantes; viaja como un hombre que ya sobrevivió a la peor derrota posible: la de no tener qué poner en la mesa. Mientras Denzel Bentley (21-3-1 17KO’s), el londinense de pegada pulcra y aspiraciones de reconquista, se prepara para el calor de su gente, Saavedra se prepara para silenciar un estadio con el rigor de quien sabe que un jab puede valer una renta vencida.
“Mucha alegría cuando recibí la noticia de que iba por el título. Ya cuento con ocho años de boxeador profesional desde que salí de Venezuela. Tijuana me recibió muy bien, me arropó y me siento como un tijuanense. Muy contento con mi equipo que me acompaña a buscar este sueño”, contó Saavedra sobre la oportunidad que recibió para pelear contra Bentley.
Hubo un tiempo, no muy lejano, en el que el récord de Saavedra era lo de menos. En las calles de Tijuana, el excacique de Venezuela y olímpico cambió las luces del ring por la dureza del trabajo pesado. No buscaba un nocaut, buscaba monedas. El desgaste no era físico, era del alma. El boxeo, ese amante ingrato que exige todo y a veces no devuelve nada, parecía haberle dado la espalda entrando a los 30 años de edad, dejándolo varado en una ciudad que devora a los que dudan.
“Mi travesía ha sido muy larga. Radico en Tijuana. Han sido momentos duros difíciles, momentos muy bajos. Estuve a punto de renunciar a mi carrera. Las cosas no se me daban. Luego de un año de estar en Tijuana me traje a mi familia para darle un mejor estilo de vida, pero las cosas no me salían bien. Me tuve que poner a camellear. Mi esposa es mi bujía. Hubo momentos donde yo no podía más. No me daban las peleas. Fue un desgaste que hacía en vano. No tenía nada que brindarle a mi familia. Un día salí de trabajar e iba a entrenar y me pregunté ¿qué estoy haciendo yo? el boxeo no me está dando lo que yo quería para mi familia. No les estoy brindando nada”, sostuvo al canal House of Boxing.
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La narrativa del boxeo suele ser circular. Cuando Endry estaba listo para firmar el acta de rendición y buscar un empleo convencional, fue una mujer la que mantuvo la guardia en alto. Su esposa, que colgó sus propios guantes para que él no soltara los suyos, se convirtió en el rincón que le impidió tirar la toalla. No fue una charla técnica; fue un recordatorio de que los sueños familiares no se negocian en una oficina, sino sobre la lona.
“Llegué a mi casa y le conté a mi esposa que quería dejar el boxeo para buscar otro trabajo. Pero ella hablo conmigo y me dijo que renunció a su carrera como peleadora profesional por mi. Y me dijo: no me vayas a salir con eso. No, mira si hay que buscar yo también me pongo a trabajar. Pero tienes que seguir con tu sueño y con el sueño de nosotros. Me llegó una oportunidad desde Australia. Un amigo venezolano me consiguió esa pelea por el paso intercontinental”
Un honor recibir indicaciones del gran campeón mexicano Erick terrible morales pic.twitter.com/vNJEGNiHn1
— Endry El Chino Saavedra (@Endry_Saavedra) September 6, 2020
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Bentley tiene el 80 por ciento de efectividad en sus puños, pero Saavedra tiene el 100 por ciento de urgencia en la mirada. Tras noquear en Australia y empatar en Estados Unidos, el venezolano busca unirse a Albert Ramírez como los estandartes actuales del pugilismo de su país. Este sábado, en el corazón de Inglaterra, Endry Saavedra no sólo buscará el título interino de las 160 libras de la OMB; buscará confirmar que aquel hombre que pedía dinero en el camellón siempre fue, en realidad, un rey esperando su corona.
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