Tenis | Miami

Alcaraz y la presión de ser el mejor

El español, que defenderá 4.330 puntos en tierra, viaja a Miami, donde cayó en su estreno el año pasado. Siente que tiene “una diana en la espalda”.

Carlos Alcaraz se despide del público de Indian Wells.
JOHN G. MABANGLO
Nacho Albarrán
Redactor de tenis en la sección de Más Deporte
Nació en Madrid en 1972. Se licenció en Periodismo por la Universidad Complutense. Entró en AS en 1996 para documentar partidos de fútbol y estuvo en Cierre antes de encargarse, durante cinco años, de la delegación de Asturias. Después formó parte del equipo de Ediciones y fue redactor de Baloncesto. Desde 2017 se ocupa del tenis día y noche.
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Carlos Alcaraz viaja este lunes a Miami después de tomarse un día de descanso para digerir la derrota que encajó en las semifinales de Indian Wells contra Daniil Medvedev y recuperar fuerzas de cara al segundo Masters 1.000 de la temporada. El murciano de 22 años, que sigue siendo número uno del mundo con cierta holgura, aunque Jannik Sinner le recortó 1.000 puntos al imponerse en la final del torneo californiano, acusó la presión de ser el mejor el sábado en su partido contra el ruso.

“Tengo que darle crédito a Daniil. Creo que jugó un partido increíble desde el principio hasta el final. Para ser sincero, nunca le había visto jugar así”, dijo Carlos, que últimamente se sorprende bastante por el nivel al que compiten contra él sus oponentes. Ya lo dijo después de vencer al francés Arthur Rinderknech en la tercera ronda, usando una metáfora curiosa. “Para ser honesto, a veces me cansa jugar contra Roger Federer en cada ronda. Muchas veces los rivales están a un nivel increíble. Creo que eso siempre juega en mi contra. Si compiten a ese nivel en cada partido, deberían estar más arriba en el ranking. Es algo que me preocupa, y cuando estoy jugando, pienso en ello. Todo lo que puedo hacer es aceptarlo, seguir adelante e intentar hacer cosas diferentes. Parece como si tuviera una diana en la espalda”.

Esa última frase la repitió después de caer ante Medvedev. “No pienso en que tengo que ganar cada partido. Mi mentalidad es jugar para mí, para mi equipo y para la gente cercana. Se trata de perseguir los objetivos que me marco antes de cada torneo. Es verdad que a veces sientes que tienes una diana en la espalda. Pero también significa que los rivales saben que para ganarme tienen que jugar a un nivel muy alto durante una hora y media o dos horas. Eso es algo que tengo que aceptar y para lo que tengo que estar preparado a partir de ahora”, reiteró. Y seguro que así lo cree, pero a los grandes campeones siempre les afecta el virus de la victoria. Y Alcaraz llevaba 16 seguidas en 2026 (séptimo mejor arranque de temporada de la historia) y 34 en pista dura al aire libre (tercera mejor racha en la Era Open), unas condiciones en las que parecía prácticamente invencible. Ahora tiene que resetear y seguir adelante, porque el circuito no para.

Los puntos en tierra

“Ahora mismo estoy un poco decepcionado, pero al mismo tiempo intento ver las cosas buenas”, advirtió. En Miami, donde perdió el curso pasado a las primeras de cambio, contra el belga Goffin, solo defiende 10 puntos. Allí fue campeón en 2022 y en 2025, tras aquel fiasco, su reacción le llevó a emprender un camino brillante. La parte ‘negativa’ de aquella resurrección es que en la campaña de tierra tiene que defender ahora 4.330 puntos (1.000 de Montecarlo, 330 de Barcelona, 1.000 de Roma y 2.000 de Roland Garros), mientras que Sinner, su inmediato perseguidor en el ranking, solo acumuló 1.950, porque solo compitió en la capital italiana (650) y en el Grand Slam francés (1.300). Y los rivales seguirán apuntándole.

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