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MASTERS 1.000 PARÍS

Medvedev funde a Zverev para ganar su tercer Masters 1.000

Daniil Medvedev remontó con un juego de desgaste que acabó con Alexander Zverev. Un parcial de 7-0 para el ruso entre el segundo y el tercer set decidió.

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Alexander Zverev no pudo rendirle un homenaje a su entrenador David Ferrer, que ganó el único Masters 1.000 de su carrera precisamente en París, en 2012. Lo bordó durante un set y medio, pero Daniil Medvedev impuso su juego paciente y de desgaste, remontó y acabo por desfondar al alemán, que estaba en racha de dos títulos y 12 triunfos, con un parcial demoledor de 7-0 entre la segunda y la tercera manga: 5-7, 6-4 y 6-1 en dos horas y 7 minutos.

Así ganó el ruso de 24 años y ahora cuarto del mundo, por delante del mismísimo Roger Federer, su tercer trofeo en la categoría, octavo en total de su aún corta pero ya brillante carrera. Nada mal para un tenista que prácticamente no existía antes de 2018 y que en tres años se ha colocado en lo más alto del panorama mundial. Su curso era bastante discreto hasta llegó el Accor Arena para completar una semana excelente, que culmina con otro campeonato en el torneo de la capital francesa para su país, que ya disfrutó en el pasado con los éxitos de Yevgeny Kafelnikov (1996 y 2001), Marat Safin (1999, 2000, 2002 y 2004), Nikolay Davydenko (2006) y Karen Khachanov (2018).

Medvedev y Zverev jugaron una final paradigmática de lo que será el tenis en el futuro. Dos tipos muy altos (1,98 m ambos), con magnífico saque, precisión, potencia y, sobre todo en el caso del moscovita, paciencia y capacidad táctica. Quizá menos vistoso y emocionante que el predicado por Nadal, Djokovic y Federer, pero con un ritmo muy alto y aspectos interesantes. Eso se vio en el primer set, con pocos rallys y muchos cañonazos al servicio. En ese ámbito se movió mejor Zverev, que rascó un quiebre justo para el 7-5. Parecía crecido, sin embargo, Medvedev le llevó a su terreno, empezó a pelotear, a cambiar direcciones y alturas, con alguna que otra dejada de por medio. De esa manera y tras un largo cuarto juego en el segundo parcial, el ruso fundió al alemán. No le hizo el break ahí, pero le sacó de punto hasta que inició ese parcial de 7-0 que devastó a su enemigo. Ahí se terminó el duelo, porque Sascha, de actitud impecable desde que le guía Ferrer, ya no tuvo respuesta física ni tenística. Quizá ese sea el problema de estos chavales, juncos gigantes que por su corpulencia sufren contra los veteranos del Big Three en duelos a cinco sets.

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