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Rhea Seehorn, ‘Pluribus’ y el espíritu de Charlton Heston

Ahondamos en las raíces, influencias y motivaciones de una de las series del momento, y miramos de reojo a la scifi de los 50, 60 y 70

Pluribus opinión serie Apple TV+
Escribe profesionalmente sobre videojuegos desde 2008. Autor del ensayo pionero Cine y videojuegos: un diálogo transversal, referente académico en España y Latinoamérica y finalista en los premios ASECAN. En 2020 publica la novela VR SciFi Te regalo el fin del mundo y en 2022 imparte clases de Game Design en el Centro Tecnológico FEVAL.
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El reciente Globo de Oro a Rhea Seehorn como mejor actriz dramática por ‘Pluribus’ es uno de los muchos premios que va a acumular la serie de Vince Gilliam este año. Tuvo que ser complicado para el autor ponerse de nuevo ante la página en blanco teniendo en su haber dos totems de la ficción seriada como son ‘Breaking Bad’ y ‘Better Call Saul’. Creemos que tomó la mejor opción: divertirse escribiendo.

Y es que ‘Pluribus’ tiene su tono dramático, sí, pero también humor, libertad y descaro. Estamos seguros de que ha resultado un placer para su creador dar vida a esta trama y a estos personajes. La serie rebosa ideas, y cada pregunta que produce en el espectador es plenamente consciente y mide su respuesta dentro de la trama. El resultado es estimulante, agradecido, y deja poso en las mentes de los espectadores.

Marciano vete a casa. ‘Pluribus’ y la invasión amable

Como os contamos por aquí en su momento, la palabra “pluribus” viene del latín y significa “de muchos”, y es una referencia al lema “E pluribus unum”, esto es, “De muchos, uno”, que aparece en monedas y billetes estadounidenses y se remonta a la guerra de la independencia. No es tan conocido que el apellido de la protagonista, Sturka, tiene un único registro familiar en el Nueva York de 1920. De nuevo, Individualidad y Estados Unidos. Tampoco se comenta tanto que Vince Gilliam tiene un pasado como guionista profundamente unido a ‘Expediente X’. Aunque la sombra de sus últimas series es alargada, se revela como evidente su vuelta a los orígenes para seguir avanzando.

Haciendo un breve recordatorio, la serie presenta una invasión atípica en la que la individualidad de los seres humanos ha sido sustituida, de un día para otro, por una mente colmena. Todas las personas piensan al unísono, y todas comparten los conocimientos y recuerdos de todos. Bueno, algo ha fallado, claro, porque hay como una docena de personas repartidas por el planeta que siguen siendo ellas mismas. Y ahí entra nuestra protagonista, la estadounidense Carol Sturka.

“La persona más infeliz del planeta debe salvar al mundo de la felicidad”. De la amenaza comunista al buenismo woke

Esta invasión está caracterizada por lo irritante. Los invasores no portan armas mortíferas, por el contrario, serían incapaces, literalmente, de matar una mosca. Ni siquiera pueden arrancar una manzana de un árbol, deben esperar a que caiga por su propio peso para poder comerla. Además, son exageradamente amables y empalagosamente complacientes con los contados seres humanos que quedan. Es amor profiláctico, la calma chicha en alta mar, la asepsia y la emoción bajo los efectos del Soma, la paz malentendida entre millones de víctimas colaterales diarias. Es Avon llama a tu puerta, un Hare Krishna dándote la bienvenida con una flor muerta en el aeropuerto, la sonrisa congelada de una pareja portando el libro sagrado bajo el brazo con la promesa de un mundo mejor si te dejas llevar. Es la inconsciencia de que eso también es violencia.

Hay ecos evidentes en ‘Pluribus’ de la psicosis comunista estadounidense en la Guerra Fría. Los rojos parecen como nosotros, pero no lo son, y no nos damos cuenta, ¡se están infiltrando en nuestra sociedad! ‘Invasores de Marte’ (1953) o ‘La invasión de los ladrones de cuerpos’ (1956) mostraban de forma angustiosa esta suplantación silenciosa. Pero, ¡hey! Los tiempos han cambiado. El conservadurismo más recalcitrante tiene ahora un nuevo enemigo en lo woke. No está de moda el buenismo, sino maltratar al vecino y el liberalismo salvaje. ¿Una sociedad más justa para todos? ¡Anda ya! ¡Viva la individualidad absoluta y el sálvese quien pueda! ‘Pluribus’ se muestra así como una puesta al día inteligente que nos pone frente al espejo. Somos viles, egoístas, estamos arrasando el planeta, y damos el poder a locos peligrosos y borrachos de ego que pueden arrastrarnos a la extinción. ¿De verdad los pacíficos invasores son los malos?

Rhea Seehorn, ‘Pluribus’ y el espíritu de Charlton Heston

Carol Sturka y el espíritu de Charlton Heston

‘Pluribus’ tiene también mucho del cine estadounidense de ciencia ficción pesimista de los años 60 y, sobre todo, los 70. Es una época, aquella, de las más brillantes del séptimo arte, en la que el cine se reinventa siendo consciente de su contexto político y social. Ese estado de ánimo empapa el cine de género y, más allá del frío desolador de ‘La invasión de los ultracuerpos’, excelente remake en 1978 del clásico de 1956, podríamos encapsular las influencias de la serie en las películas que protagonizó el mítico actor Charlton Heston en aquel periodo.

En ‘El último hombre vivo’ (1971), segunda versión de la novela ‘Soy Leyenda’, Heston se pasea de día por ciudades vacías buscando víveres y por qué, no, dándose caprichos, como atravesarl escaparate de un concesionario con un coche de lujo. Carol, al principio reticente ante su nueva realidad, termina aprovechándose de la posibilidad de tener absolutamente cualquier cosa que le plazca. Ambos personajes, el de Heston y el de Seehron, luchan porque todo vuelva a ser como antes, aunque esto conlleve llevarse por delante la vida de los nuevos inquilinos del planeta. No son conscientes de que la anomalía son ellos en un mundo que ya tiene otros dueños, que ya no les pertenece.

Hay en ‘Pluribus’ una escena muy parecida a la que sirve de punto de giro final en ‘Cuando el destino nos alcance’ (1973). Carol, al igual que el personaje de Heston en esa película, descubre una verdad terrible que cambia su percepción de todo lo que conocía hasta ese momento. Lo que en la película de los 70 forma parte del clímax, en la serie sirve para cerrar el capítulo con un cliffhanger de esos que dejan con la boca abierta. La finalidad de lo descubierto responde en película y serie al mismo objetivo: la supervivencia.

Por último tenemos ‘El planeta de los simios’ (1968). Como servidor mismo dice en el vídeo sobre estas líneas, Charlon Heston es un personaje antipático, que cae mal. Es algo que se expresa, no solo como percepción del espectador, sino a través de cómo se comporta en pantalla con los demás. Es, en definitiva, una mala persona. Representa a la humanidad, da la razón a la película de por qué nos extinguimos, de por qué no quedó nada de nosotros.

Ha sido muy comentado en redes, Carol es desagradable, faltona, está siempre enfadada, se desquicia (y nos desquicia) una y otra vez. ¿Podría ser entonces el remedo femenino y actualizado de ese Charton Heston de ‘El planeta de los simios’? ¿Se evita de alguna manera el desprecio por el personaje? Sí, con elementos que no están en el clásico de los 60: el guion trufa de frescura y naturalidad sus frases, hay humor inesperado y contextual, muestra por momentos una desesperación y angustia con las que podemos empatizar. Si Heston representaba a una humanidad autodestructiva que vemos como ajena (somos mejores que esa representación, seguro que sí), Carol nos representa a nosotros. Es cercana, de los nuestros. Y bueno, somos lo que somos, es lo que hay en nuestra miseria y nuestra grandeza. Tal vez podríamos ser portadores de esperanza y de súplica por una segunda oportunidad o de, qué diablos, hacerlo saltar todo por los aires con una bomba nuclear. ¡Te queremos, Carol!

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