Nintendo Switch 2 demuestra que es la nueva casa de Resident Evil: impresiones de 7 y Village a las puertas de Requiem
Capcom ha ‘cocinado’ con los ports de Resident Evil 7 y Village en Nintendo Switch 2.


Quienes sigan la información sobre Nintendo Switch 2 no les pillará por sorpresa lo que traemos en esta pieza. Cuando probamos Resident Evil Requiem tanto en modo portátil como en modo dock, ya se sentía que Capcom se había tomado muy en serio los ports a la consola. Tras jugar en profundidad a las dos entregas previas en ella, tenemos claro que esa promesa se ha cumplido.
Hay ciertos matices, como todo en la vida, pero la sensación general es positiva. Tanto Resident Evil 7 como Resident Evil Village no se ejecutaron de manera nativa en su antecesora. La versión cloud de sendos títulos fue la única forma de disfrutarlos dentro de la marca. Una generación después las cosas cambian drásticamente. Estamos ejecutándolos en una plataforma de alrededor de 15 W de potencia. La perspectiva debe medirse sobre lo que hace y donde lo hace.

Resident Evil 7 y Village en Nintendo Switch 2 te atrapan por lo visual
El cara a cara de Resident Evil 7 y Resident Evil Village golpea como un contundente gancho de derecha. La calidad visual de sendos títulos es sorprendente para la máquina en la que corren, sobre todo en portátil. Empezando con la aventura de los Baker, que sea una aventura tan centrada alrededor de esa casa le permite brillar desde el primer momento.

Porque una de las mayores fortalezas en materia gráfica se encuentra en la iluminación. Es algo en lo que Square Enix incidió a la hora de desarrollar el port de Final Fantasy VII Remake, y que aquí Capcom mantiene con acierto. Son evidentes las reducciones a nivel de sombras, filtrado anisotrópico de las texturas y oclusión ambiental, pero todo se percibe más que recortado, desescalado. La bajada de calidad está presente frente al resto de versiones (no tanto en la comparativa con PS4 y Xbox One). Ahora bien, no se nota que la experiencia se desvirtúe de la perspectiva original, como sí ocurría en otros ports de Nintendo Switch.
Aquí los escenarios mantienen las fortalezas que ofrecieron en su día, a una distancia de carga prudencial. Todos los efectos visuales están ahí, pese a que se ejecutan a un nivel inferior. Lo más sorprendente es el choque al arrancar Resident Evil 7 y pasar de nuevo por ese espectacular prólogo. El ambiente está calcado al que recordabas en su día. Si fuese nuestra primera vez en el juego, estaríamos totalmente sumergidos. Convence de sobra.

La prueba de fuego vino al saltar a Resident Evil Village. Las secciones previas al castillo de Dimitrescu son más abiertas en cuanto a elementos a cargar. La resolución se mantiene nítida para lo que esperas de una consola así. Se ve limpio dentro de esa maraña de filtros de imagen que Capcom ya tejió en las versiones originales. En cuanto a calidad de imagen y nitidez, ambos juegos cumplen por encima de las expectativas.
¿Qué tal el rendimiento?
Ahí es donde se tuerce un poco la cosa. Ambos juegos apuntan a un objetivo de framerate de 60 imágenes con segundo. Tenemos la sensación de que son liberados, es decir, oscilan dependiendo de las circunstancias e incluso en algunos momentos parece ir más suave de lo que realmente va. En esto último ocurre al jugar en modo portátil. La pantalla compatible con 120 Hz y VRR (tasa de refresco variable) ayudan a que cuando va a su tope o cae un poco por debajo del objetivo, se mantenga con una suavidad que no se aprecia tanto en modo dock.

Porque las caídas en dock son más acusadas. Cuando ocurre, la oscilación empaña un poco las grandísimas sensaciones que deja en materia visual. Pero todo depende de las circunstancias. Resident Evil 7 es mucho más agradecido en términos de rendimiento porque en interiores apenas se notan variaciones. Como buena parte ocurre en la mansión, funciona como un disparo. Es cierto que los momentos donde hay mucho estrés en pantalla, como cuando te enfrentas a un jefe, cae algo, pero se mantiene jugable en todo momento.
Al saltar a Resident Evil Village la cosa cambia un poco. Sí se notan más las variaciones en toda la sección inicial del pueblo. Al tener más cantidad de escenarios abiertos, la consola tiene que cargar más elementos, y ahí sufre. Ahora bien, os aconsejamos que juguéis en primera persona en vez de en tercera, ya que al reducir la perspectiva va algo mejor.

De hecho, en este último probamos directamente el modo mercenarios, donde se agolpa toda la acción en escenarios limitados, para conocer cómo va cuando se le exige el máximo. Lo cierto es que bien, lo que se dice bien, no va. Hay momentos donde pasamos de 60 a alrededor de 30 por tener a 5 enemigos en pantalla. Aquí hay margen de mejora.
Ports completos: ni un solo contenido queda atrás
Hay que agradecer a Capcom que haya hecho lo opuesto a editoras como SEGA, quienes llevaron Persona 3 Reload a Nintendo Switch 2 pelado en contenidos adicionales para seguir monetizando elementos como su expansión, Episodio Aegis. Tanto Resident Evil 7 como Village vienen en sus ediciones Gold, es decir, el paquete completo con todos los DLC y extras que recibieron en su día durante su soporte postlanzamiento. Encima lo hacen a precio reducido: 39,99 y 49,99 euros, respectivamente.

Resident Evil 7 añade los dos volúmenes de ‘grabaciones inéditas’, la misión extra ‘No soy un héroe’ con Chris como protagonista y la expansión ‘Final de Zoe’, además del DLC ‘pack de supervivencia’ que entre otras cosas permite jugar en el nivel de dificultad ‘Manicomio’ desde el primer momento.
Resident Evil Village hace lo propio con la expansión de los Winters, importante para el trasfondo de la familia, además de un traje, accesorio para arma y un pack de supervivencia. La guinda al pastel llega con el pack traumático, lote que incorpora varios extras como las grabadoras de Resident Evil 7 como puntos de guardado y acceso instantáneo a la dificultad ‘Aldea de las sombras’. Y sí, la modalidad para jugar en tercera persona está disponible.
Conclusiones
Nuestro paso por Resident Evil 7 y Resident Evil Village es positivo. Verlos ejecutarse de manera nativa en Nintendo Switch 2 es fantástico, sobre todo por lo que logran ofrecer en calidad visual. Se ven increíbles. Ahora bien, en rendimiento las cosas cambian un poco. Es loable que el objetivo apunte a los 60 fps, pero en Village oscila demasiado en algunos momentos. Cuando estás en interiores funciona como un disparo; sin embargo, cuando la consola está en situaciones de estrés, va bailando un poco. Depende de a quién les molestará más o menos los cambios, pero os podemos asegurar que se notan. En portátil menos gracias al VRR, todo hay que decirlo.
Hemos trabajado en estas impresiones gracias un código de cada juego cedido por Capcom

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