Lo mejor del Steam Next Fest: Phonopolis, una deliciosa distopía Orwelliana en cartón de los creadores de Machinarium
Probamos la demo del último título de una de nuestras desarrolladoras fetiche, una original y estimulante aventura que combina puesta en escena desenfadada con crítica social y stop motion.

Bien sabido es que sentimos una especial debilidad por todas y cada una de las obras del estudio checo Amanita Design. Adalides incomparables de la imaginación y la ensoñación, sus obras como el inolvidable Machinarium, Botanicula, la saga Samorost, el estupendo juego de puzles Creaks, el descacharrante Chuchel o esa locura terrorífica que es Happy Game nos ha ofrecido algunos de los momentos más únicos y especiales del medio. Siempre con una puesta en escena arrebatadora en lo artístico, los checos saben crear mundos de fantasía como nadie.
Amanita ha sublimado el arte de sorprender al jugador, invitándolo a experimentar en sus mundos puntero en mano para provocar las reacciones más sorprendentes. Son maestros también a la hora de conectar con el jugador y emocionarlo, sin necesidad de recurrir para ello a diálogos o palabras, ofreciendo en pantalla personajes inolvidables que inevitablemente conquistan nuestros corazones en tramas que atrapan sin necesidad de excesos o artificios.
Con semejante currículum no es de extrañar las enormes expectativas que tenemos depositadas en su próximo videojuego, este Phonopolis cuya demo hemos disfrutado durante el presente Steam Next Fest. En la demo no jugamos el comienzo del juego, ofreciéndonos esta una pequeña sección intermedia, que ya nos ha puesto los dientes larguísimos y nos ha dejado aún más expectantes si cabe de cara al lanzamiento del nuevo juego de los checos.

Mezclando un tono desenfadado y alegre marca de la casa con crítica social y un profundo mensaje, Phonopolis aborda el espinoso tema de los sistemas totalitarios, las libertades individuales y la manipulación social. El juego transcurre en la distópica ciudad de Phonopolis, una urbe sometida por un tirano líder que controla la voluntad de la gente empleando unos altavoces instalados por todos los recovecos de la ciudad. El protagonista del juego es Félix, un joven basurero que por accidente se coloca unos auriculares le devuelven el control sobre su voluntad, liberándolo del yugo del control de los altavoces y las órdenes del líder. Al ser consciente de la situación, comenzará una odisea por salvar de la opresión al resto de habitantes de Phonopolis.

Como ya hemos comentado, el juego combina ese tono desenfadado y cómico propio de los juegos de Amanita con crítica social y planteamientos presentes en las obras de George Orwell y Karel Čapek, obras cuyo mensaje ha sido una de las principales influencias para la trama del juego. Y ojo, porque Amanita han roto una de sus reglas no escritas, y Phonopolis cuenta con diálogos normales hablados en lenguaje real y entendible, traducidos además al castellano, algo que ocurre por primera vez en un juego de los checos.

Lo que no ha cambiado un ápice es esa jugabilidad tan fresca marca de la casa, sublimando el arte del point and click para invitarnos a interactuar con el mundo del juego clicando, arrastrando y usando el puntero de diversas maneras para provocar sucesos simpáticos y avanzar en la aventura. El rompecabezas principal de esta demo nos propone jugar con los pisos de una vivienda, desplazándolos y activando diversos elementos para poder acceder a la parte superior de la misma. Como es seña de identidad en sus creadores, Phonopolis es una deliciosa invitación a interactuar puntero en mano con un universo chispeante, reactivo y siempre sorprendente. Solo la buena gente de Amanita podría convertir una huída por un tendal en una tronchante pieza interactiva digna de los hermanos Marx.

Para rematar, la puesta en escena del juego es ARTE, con mayúsculas y muchos signos de exclamación. Phonopolis emplea vanguardistas técnicas stop motion para trasladar a la pantalla un bellísimo mundo de cartón 3d pintado a mano recreado a partir de modelos a escala reales. Estamos quizá ante el universo visualmente más atractivo creado por Amanita, palabras mayores echando un ojo a su trayectoria. De exquisita dirección artística, el apartado gráfico del juego es una soberana maravilla, imaginativo hasta el extremo, lleno de detalles, animado de manera magistral y con unos acabados soberbios y un empleo del color sublime. Un despliegue colosal acompañado como siempre por el maravilloso trabajo sonoro de Tomáš Dvořák «Floex», compositor habitual de los juegos del estudio que una vez más ofrece un placer mayúsculo para nuestros pabellones auditivos.

Los juegos de la buena gente de Amanita son el combustible de los sueños, la materia de la que está hecha la magia. Por desgracia todavía no tenemos fecha para el lanzamiento definitivo de Phonopolis, programado en un principio para este 2026, pero contamos las horas para que llegue tan ansiado momento. Para hacer menos dolorosa la espera, siempre es buen momento para rejugar los clásicos de Amanita, o descubrirlos en el caso de aquellas almas cándidas que todavía no hayan probado los títulos del estudio más especial y mágico del medio. Aprovechad que sus juegos cuentan con agresivos descuentos actualmente en las páginas de distribución digital. Larga vida a la imaginación.
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