Tecnología

Ni eternos ni infalibles: por qué usar tus SSD para archivar datos a largo plazo es una muy mala idea

Desmontamos un mito muy extendido en el ámbito de la informática: los discos SSD no son, ni mucho menos, “idóneos” para el almacenamiento de datos a largo plazo, especialmente estando desconectados.

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Rubén Martínez
Redactor de Meristation. Comenzó como colaborador en la sección de vídeo en 2015, y desde 2017 es redactor de la sección de guías y trucos. Desde 2018 cubre Fortnite en su totalidad y continúa elaborando guías, temas de actualidad, análisis, reportajes y todo tipo de contenido sobre videojuegos.
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Una de las mayores leyendas urbanas de la informática es que los discos SSD son “igual de buenos” que los HDD a la hora de conservar archivos a largo plazo, pero se trata de una concepción errónea. Aunque no existe ningún soporte físico que sobreviva indefinidamente a la ineludible degradación propia del paso del tiempo, los SSD no están pensados para guardar datos durante décadas sin energía, y, de hecho, son mucho menos fiables en este caso de uso que los discos duros magnéticos tradicionales o HDD.

Desmontando el mito: los SSD no “duran para siempre” porque no tengan componentes mecánicos

Durante los últimos años, se ha popularizado la idea de que los SSD son dispositivos “eternos” simplemente porque no tienen piezas móviles. La lógica parece sencilla: si no tienen componentes que tengan que girar o verse sometidos a fricción, nada debería desgastarse, por lo que se trataría de un soporte de almacenamiento más fiable a largo plazo que los discos magnéticos tradicionales.

Ni eternos ni infalibles: por qué usar tus SSD para archivar datos a largo plazo es una muy mala idea
Los discos SSD no están pensados para el almacenamiento a largo plazo, especialmente si pasan tiempo desconectados

Esta interpretación ha llevado a muchos usuarios a asumir que un SSD es igual —o incluso mejor— que un HDD para archivar datos durante décadas —lo que, en términos técnicos, se conoce como “almacenamiento en frío”. En realidad, su ausencia de componentes mecánicos no implica mayor longevidad, sino simplemente menos posibilidades de fallos físicos a corto plazo.

El problema de usar SSD para el almacenamiento en frío

La tecnología que emplean los SSD para almacenar información es muy distinta de la que usan los discos duros tradicionales o HDD. En lugar de magnetizar un plato metálico, un SSD guarda los datos en forma de cargas eléctricas dentro de celdas NAND flash. Y he ahí, precisamente, su punto débil: las cargas se debilitan con el paso del tiempo, especialmente cuando el dispositivo permanece meses o años sin recibir energía.

Ni eternos ni infalibles: por qué usar tus SSD para archivar datos a largo plazo es una muy mala idea
La tecnología utilizada por los discos SSD no los hace idóneos para almacenar datos durante años sin estar conectados a un equipo

Esta degradación de la carga eléctrica puede acelerarse por otros factores de las condiciones de almacenamiento, como la temperatura o humedad del ambiente. Además, el desgaste por el uso previo, así como el tipo de memoria usada —TLC, QLC o similares— también influyen en el proceso de deterioro. En otras palabras: los SSD, por la propia tecnología empleada, no están pensados para pasar largos períodos de tiempo sin estar conectados a un equipo.

SSD contra HDD: cada uno solo es mejor que el otro... dependiendo de la tarea

Pese a todo, los SSD no son inherentemente “mejores” que los HDD, y viceversa: todo dependerá de la tarea a realizar. Los SSD ofrecen velocidades de acceso muy superiores y son ideales para el uso diario intensivo, ya sea para cargar el sistema operativo, aplicaciones pesadas o videojuegos recientes que requieren este hardware avanzado para funcionar correctamente.

Ni eternos ni infalibles: por qué usar tus SSD para archivar datos a largo plazo es una muy mala idea
Los discos duros tradicionales (HDD) son más eficaces para el almacenamiento en frío, ya que la ausencia de suministro eléctrico durante tiempo prolongado no supone un peligro tan grande para su contenido como con los SSD

Sin embargo, para el almacenamiento en frío o para guardar grandes volúmenes de datos, un HDD magnético sigue siendo muchísimo más fiable —y económico— en comparación; su mecanismo de almacenamiento no depende de cargas eléctricas volátiles, y la información permanece estable incluso tras largos períodos sin tener suministro eléctrico.

En última instancia, la conclusión está clara: el SSD es insustituible para trabajar rápido en operaciones cotidianas, pero no es un dispositivo adecuado para guardar fotos familiares, proyectos importantes o copias de seguridad que deban sobrevivir intactas durante años. Para este tipo de conservación a largo plazo, un HDD —o, mejor aún, varias copias en distintos soportes físicos y en la nube— sigue siendo la opción más segura, sensata y asequible. En el terreno del almacenamiento, cada tipo de disco tiene su papel, y confundirlos puede costarnos muy caro.

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