iRobot está en peligro: ¿qué pasará con tu Roomba si la empresa quiebra?
La creadora de Roomba admite que se queda sin efectivo y sin comprador; así te afectaría un apagón de su nube y qué puedes hacer para prepararte.


Las señales rojas se acumulan en iRobot. En sus resultados del tercer trimestre, la dueña de Roomba comunicó ingresos por debajo de lo previsto, caja de solo 24,8 millones de dólares y, lo más preocupante, que “en este momento no tiene fuentes de capital adicionales de las que tirar”. Es la confirmación de que la situación de liquidez es crítica.
A este cuadro se suma que el 22 de octubre iRobot pactó con su acreedor principal ampliar la exención de ciertos plazos del crédito hasta el 1 de diciembre de 2025 mientras sigue explorando “alternativas estratégicas” (venta incluida), una prórroga que retrasa la guadaña de la bancarrota, pero que no la espanta.

El escenario previo es conocido: el intento de compra por parte de Amazon se deshizo en enero de 2024 por objeciones regulatorias en la UE. Amazon pagó a iRobot una comisión de ruptura de 94 millones de dólares (unos 81,35 millones de euros al cambio de hoy) y, acto seguido, la compañía recortó el 31% de la plantilla y su fundador, Colin Angle, dejó el cargo. Gary Cohen tomó el relevo como CEO en mayo de 2024.
Mientras tanto, el negocio sufría la presión de Roborock, Ecovacs o Dreame. En 2025 iRobot reaccionó con un relanzamiento total de gama: ocho nuevos Roomba con navegación por LiDAR, modelos con mopas giratorias y una app ‘Roomba Home’ separada de la clásica. Es un giro tecnológico importante con el que busca ponerse al día, aunque el tiempo corre en su contra.
¿Qué pasa si la empresa quiebra?
Lo primero: hoy la empresa asegura que la operativa y el soporte siguen “como siempre”, sin cambios en productos ni servicios. Pero si un proceso concursal derivase en un apagón de servidores, el impacto sería similar a lo vivido con Neato este otoño, cuando su nube se cerró y la app dejó de funcionar.
En lo práctico, la mayoría de Roomba seguirían limpiando en modo offline: podrías arrancar, pausar y mandarlas al muelle con los botones físicos. Lo que probablemente perderías sería el control desde la app (mapas, habitaciones concretas, historial), las programaciones en modelos Wi-Fi, las integraciones por voz y nuevas actualizaciones de firmware. Los Roomba antiguos sin Wi-Fi, que permiten programar desde el propio robot, serían los menos afectados.

Qué puedes hacer ya (por si acaso)
- Asegura lo básico sin nube: comprueba que tu robot arranca y vuelve al muelle con los botones físicos y que sabes localizar el botón ‘Spot’ si lo tiene.
- Si tu Roomba no-Wi-Fi permite programar en el propio robot, deja creada al menos una rutina diaria/semanal.
- Exporta o anota tus mapas y rutinas clave (habitaciones, zonas prohibidas) por si necesitas replicarlas con otra marca.
- Evita depender de Alexa/Google Home para tareas críticas: si cae la nube, esas órdenes no funcionarán.
- Como norma general, si estás pensando en comprar, valora robots con más funciones locales (programación en el propio dispositivo) y que sigan funcionando sin cuenta ni app; la experiencia con Neato es aleccionadora.
No hay que alarmarse, tanto si se tiene una Roomba como si se está pensando en comprar una. Por un lado, siempre se puede contar con una solución de última hora. Y luego, Neato cerró 2023 y no ha sido hasta 2025 cuando su nube se ha desconectado (e incluso así, las máquinas funcionan normalmente en modo manual). Pero conviene tenerlo todo presente para luego no sufrir incomodidades imprevistas en el futuro.
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