El tanque más grande y pesado del mundo fue construido por la Alemania nazi hace 82 años y nunca llegó a entrar en combate
El Panzerkampfwagen VIII Maus, conocido como “Maus” a secas, fue creado en 1944 por la Alemania de Hitler. Ochenta años después, sigue siendo el tanque más grande y pesado jamás construido.


Durante la Segunda Guerra Mundial, Alemania destacó por su ambiciosa apuesta por los carros de combate, tal y como demostraron tanques como los de la línea Panzer. Durante los últimos compases del conflicto, bajo el mandato de Adolf Hitler se desarrolló un prototipo de carro que no llegó a entrar en combate, y que era más fortaleza móvil que tanque: su nombre era Maus. Más de ochenta años después, este blindado sigue ostentando el récord de tanque más grande y pesado jamás fabricado.
Así era el Panzerkampfwagen VIII Maus, el tanque más grande y pesado de la historia
Durante la Segunda Guerra Mundial, la Alemania de Hitler destacó como potencia bélica debido a su gran apuesta por los carros de combate, integrados en divisiones acorazadas que actuaban de forma coordinada con infantería motorizada, artillería y apoyo aéreo. Esta combinación de velocidad, comunicaciones por radio y mando flexible popularizó la blitzkrieg, una guerra relámpago que consistía en desorganizar y abrumar al enemigo antes de que pudiera reaccionar.

Sin embargo, al margen de tanques ligeros y rápidos como los de la familia Panzer, el Reich alemán también llegó a desarrollar vehículos superpesados con otros propósitos. Uno de ellos fue el Panzerkampfwagen VIII Maus o Maus a secas, cuyo desarrollo fue completado en julio de 1944, y que a día de hoy sigue siendo el tanque más pesado y grande jamás construido. Su peso y dimensiones hablaban por sí solas: diez metros de largo, casi cuatro de alto, y 188 toneladas.
Su diseñador fue Ferdinand Porsche, quien terminó los planos en 1941 en unas instalaciones de Stuttgart. Su limitada producción, sin embargo, se llevó a cabo en otras fábricas de manera conjunta por Porsche y otras empresas clave de la industria armamentística nazi como Krupp y Alkett. El ensamblaje de los prototipos tuvo lugar en la factoría de Krupp en Essen, donde también se fabricaron varios de sus componentes principales como el chasis y la torreta. Aunque sobre el papel era impresionante, supuso un desafío logístico y de ingeniería prácticamente sin precedentes en el ámbito de los carros de combate.
Los numerosos problemas del tanque Maus, una bestia de casi 200 toneladas de peso
Durante el desarrollo del Maus, los alemanes se enfrentaron a varias dificultades tecnológicas relevantes, como la fabricación de una suspensión que pudiese con semejante peso, y la creación de un motor que fuese lo bastante potente como para mover el vehículo, pero a la vez lo bastante pequeño como para que cupiera en el interior del chasis. Por otro lado, pese a que sus orugas eran de más de un metro de anchura para distribuir mejor el peso por su superficie, el tanque se hundía en el suelo si el terreno no era completamente firme.

Su descomunal peso implicaba que cruzar puentes era imposible, por lo que se desarrollaron soluciones adicionales que rozaban lo absurdo, como capacidad de vadeo profundo e inmersión en ríos de hasta ocho metros de profundidad. Dicho de otra manera: estas medidas evidenciaban hasta qué punto el Maus se alejaba de cualquier planteamiento operativo realista, complicando aún más su despliegue en el campo de batalla.
¿Cuál era el propósito real del Maus? ¿Llegó a fabricarse alguna unidad completa?
De las cinco unidades solicitadas, solo se construyeron dos chasis y una torreta. Su blindaje, que alcanzaba los 220 mm de grosor en la parte frontal de su torreta, hacía de él una fortaleza móvil. Por tanto, muchos expertos coinciden en que su rol pretendido era el de ariete móvil que consiguiese golpear con dureza las defensas enemigas y atravesarlas impunemente, abriendo paso a carros más ligeros. Además, su cañón principal de 128 mm era más que suficiente para destruir de un impacto directo cualquier blindado de las tropas aliadas de la época, y tenía un alcance efectivo de 3.500 metros.

Sin embargo, el Maus jamás llegó a completarse como un tanque plenamente operativo. Pese a que nunca llegó a producirse en masa, los dos prototipos fueron puestos a prueba. El primero de ellos, denominado Maus V1, fue sometido a pruebas de movilidad en 1943, demostrando ser funcional en este aspecto. En cambio, del Maus V2, ensamblado completamente con torreta en 1944, solo se hicieron comprobaciones funcionales, sin que llegasen a hacerse pruebas de fuego real extensas o simulaciones de combate.
En 1945, Kummersdorf, uno de los centros de pruebas de los Maus, fue capturado por fuerzas soviéticas. Aunque los alemanes intentaron destruirlos para evitar que cayesen en manos enemigas, los soviéticos consiguieron capturar uno de ellos. El chasis de este prototipo se combinó con la torreta del otro, y luego fue enviado a la Unión Soviética para realizar sus propias pruebas. Una vez que concluyeron, el Maus fue conservado en el Museo del Tanque de Kúbinka, Rusia, donde se puede ver a día de hoy.
Panzerkampfwagen VIII Maus, a caballo entre la fantasía y la realidad
Pese a su colosal blindaje y un armamento capaz de destruir cualquier carro aliado de la época, el Maus adolecía de un problema fundamental: su tamaño y lentitud lo convertían en un objetivo evidente para la artillería y los bombardeos, de los que no tendría manera realista de escapar. Su despliegue habría requerido escoltas aéreas constantes, y su enorme peso provocaba vibraciones que destrozaban carreteras y dañaban infraestructuras cercanas, limitando aún más su ya de por sí reducida movilidad. En la práctica, era una fortaleza móvil difícil de destruir, pero también extremadamente vulnerable desde el punto de vista operativo.
Por todo ello, se considera que el Maus fue un vehículo de guerra poco práctico, con enormes exigencias de mantenimiento y una movilidad deficiente. No es casualidad que muchos historiadores lo interpreten más como un ejercicio de propaganda del régimen nazi que como un arma viable. Y es precisamente esta contradicción la que ha permitido que tenga una segunda vida en videojuegos como World of Tanks. En el título de Wargaming.net, este coloso destaca por ser uno de los tanques más lentos, pero también de los más resistentes y temibles, premiando el posicionamiento inteligente y el uso táctico del blindaje por encima de la movilidad.
En última instancia, el Maus es un ejemplo perfecto de cómo la ambición tecnológica nunca debe superar a la lógica operativa. Concebido como el arma definitiva de la Segunda Guerra Mundial, el Panzerkampfwagen VIII Maus terminó siendo un prototipo inacabado que resumía de manera brillante las contradicciones del esfuerzo bélico alemán en sus últimos años: ingeniería solvente, pero una total desconexión con la realidad del campo de batalla. Ocho décadas después, el tanque más grande y pesado jamás construido sigue fascinándonos no por lo que era, sino por lo que pudo llegar a ser.
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