Godstrike
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Carátula de Godstrike

Godstrike, análisis. Infierno de balas con espíritu arcade

Godstrike plantea un boss rush al estilo twin-stick shooter en el que la dificultad es todo un reto desde el primer momento, y el tiempo es vital para superar cada desafío

El estudio madrileño OwerPowered Team ha desarrollado una de las experiencias más retantes que podemos encontrar entre los lanzamientos de este año. Godstrike es un título que por mecánicas y desarrollo nos evoca a un pasado en el que las experiencias arcade eran la ley y dominaban el mundo del videojuego. La dificultad predominaba y algunos de estos títulos eran desarrollados de forma que el jugador se viese obligado a necesitar varios créditos para avanzar, los famosos ‘comecréditos’.

Estamos en una época completamente distinta a la relatada, y aunque el indie ha resucitado y puesto en primera plana géneros que pertenecían al pasado, apuestas como Godstrike se sienten frescas e ilusionantes, con la diferencia de que ese crédito de más que rogábamos a nuestros padres y amigos para continuar la partida, está al alcance de nuestra mano siempre que los nervios y la paciencia nos lo permitan.

En Godstrike nos encontramos ante un boss rush con jugabilidad bullet hell, ese subgénero del shmup en el que literalmente nos vemos sumergidos en un infierno de balas. Toda una invitación para los amantes de un género tan veterano como el Shoot’em up (shmup) que está viviendo una nueva juventud en los últimos años, y que con propuestas como la de OverPowered Team nos demuestra todo el potencial que tienen estas mecánicas.

Infierno de balas

Lo que podíamos esperar fuese un primer paso introductorio que nos mostrase las virtudes del juego de una forma relajada, supone todo lo contrario. El llamado tutorial de Godstrike nos confirma el infierno al que nos vamos a encontrar en esta propuesta boss rush. Desde el primer momento el juego supone un reto en el que no dejaremos de morir, pero en el que cada una de esas muertes supondrá un aprendizaje que nos hará avanzar un poco más en cada intento, hasta lograr nuestro cometido. Lo imposible poco a poco va haciéndose posible.

La historia de Talaal

Godstrike va directo al grano, sin profundizar en su argumento, ponernos manos a la obra y esquivar el infierno de balas es la premisa principal, lo que no quita que nuestro protagonista tenga una historia detrás.

Manejamos a Talaal, el último de su estirpe, que tras despertar de un profundo sueño quiere poner fin a la corrupción del planeta. Una civilización que se benefició de los poderes que les otorgaban unas mascaras mágicas que, por supuesto, acabaron corrompiéndose. Uno de estos poseedores consumió al resto, sembró el caos por todo el planeta hasta que pudieron controlarlo y sellarlo en las profundidades por un largo tiempo. Un enemigo que vuelve a la vida, y será nuestra misión terminar con él y devolver la paz.

Una premisa habitual en títulos de esta temática, que aún sin profundizar en exceso nos da una misión, y antes de cada batalla se nos ofrecen unas pistas sobre lo que cada uno de nuestros rivales fue antes de ser dominado por el poder de las máscaras.

El tiempo es vida

En Godstrike la vida de nuestro personaje y el tiempo límite del combate es una barra en común, ¿Qué significa esto? Muy sencillo, el tiempo es vida y por cada golpe que recibamos perderemos 15 segundos de los cuatro minutos totales que tenemos de serie (estos se pueden incrementar) por combate. Esto básicamente nos hace darnos cuenta rápidamente que el margen de error en Godstrike es mínimo, y es que en la gran mayoría de los combates no nos bastará con bajarle la barra de vida una vez a nuestro enemigo, sino que tendremos que hacerlo en varias ocasiones más. Cambios de fase que modifican los patrones y, en muchas ocasiones, incrementa la dificultad del jefe.

Por suerte, en cada uno de los combates podremos seleccionar cuatro habilidades de un total de 40 disponibles que iremos desbloqueando a lo largo del modo historia. Mientras que en el resto de modos de juego (Arena, Desafío diario o Desafío) ya tendremos todos disponibles o se nos asignará uno con el que deberemos superar el Desafío.

El uso de estas habilidades requiere de cristales que eventualmente van apareciendo a lo largo de las batallas. Tendremos entre las cuarenta habilidades disponibles algunas tan útiles como el uso de proyectiles más poderosos, la habilidad de realizar un dash con el que esquivar las amenazas del boss, un rayo láser, aumentar nuestra velocidad de movimiento o ralentizar lo que hay a nuestro alrededor.

Control y diseño

El control de Godstrike está hecho para resultar lo más cómodo y dinámico posible. Con el stick izquierdo manejaremos el movimiento de Talaal y la precisión de nuestro disparo, mientras que con el stick derecho o el botón A dispararemos. Las cuatro habilidades que hayamos seleccionados las seleccionaremos con los botones traseros (L, ZL, R y ZR).

El juego resulta atractivo en su diseño artístico, pero no lo hace a la hora de plasmarlo gráficamente en el juego, con un estilo que no terminan de enganchar y puede resultar algo simple, al igual que la música, la cual en muchos momentos es opacada por todos los efectos de sonido. Aunque hay momentos de gran belleza visual como la batalla final contra Cindael y las lanzas que se mueven a lo largo del escenario para dañarnos; también el tiempo extra del que disponemos cuando la barra de tiempo se ha gastado, dejándonos a un solo golpe del enemigo, y que cambia el filtro visual por completa.

CONCLUSIÓN

Godstrike es una gran opción para todos aquellos jugadores que buscan un reto. Un juego que desde el primer momento nos muestra que va a requerir de nuestro tiempo, habilidad y paciencia, captando ese espíritu arcade que se refleja en este continuo boss rush. Una historia que sirve de acompañamiento; un sistema de vida en el que el tiempo es, literalmente, vital; y un importante número de habilidades que nos ayudarán a progresar. El estilo artístico es atractivo, pero a la hora de plasmarlo gráficamente en el juego, no termina de destacar y da la sensación de haberse quedado en algo más simple. En la versión analizada (Nintendo Switch) el juego funciona perfectamente, estabilidad durante todo el tiempo, sin bajones en los tramos más infernales en el que aparecen una gran cantidad de elementos en pantalla.

LO MEJOR

  • Su dificultad, un reto desde el primer instante
  • Rejugabilidad a prueba de balas
  • Ideal para echar unas partidas rápidas
  • La movilidad y fluidez de nuestro personaje

LO PEOR

  • Técnicamente limitado
  • Su dificultad, excesiva de inicio, puede frustrar a los más inexpertos
7

Bueno

Cumple con las expectativas de lo que es un buen juego, tiene calidad y no presenta fallos graves, aunque le faltan elementos que podrían haberlo llevado a cotas más altas.