Source of Madness
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Carátula de Source of Madness

Source of Madness, análisis. Un roguelike de otro mundo

Heredamos el cuerpo de un antiguo mago y salimos al mundo exterior para hacer frente a hordas de criaturas nacidas en los horrores más oscuros de H. P. Lovecraft.

El roguelike, también en su vertiente roguelite y otros derivados, se ha convertido en uno de los géneros más populares de los últimos años. Una fórmula basada en la repetición, el aprendizaje y la necesidad de adquirir conocimientos a través de la muerte, en la que hemos visto destacar a numerosos títulos independientes como Rogue Legacy, Dead Cells, Returnal, Slay the Spire, Risk of Rain y el aclamado Hades, entre otros.

Nos acercamos al ecuador de 2022 y el género sigue tratando de sorprendernos con apuestas tan dispares como Loot River, Rogue Legacy 2 y el que hoy tenemos entre manos: Source of Madness, el más lovecrattiano que hemos visto hasta la fecha. Una experiencia de lo más excéntrica, que combina plataformas, exploración y combate con un inconfundible —y atrevido— apartado visual.

Una fórmula heredada

Lo primero que llama la atención de Source of Madness es su apuesta por reciclar personajes en forma de legados, de un modo prácticamente idéntico al de Rogue Legacy, uno de los títulos más populares de la historia del género. Cuando morimos, renacemos en la piel —mejor dicho, en la túnica— de un desconocido; podemos elegir entre tres de ellos y cada uno cuenta con un equipo de serie, un conjunto de estadísticas y características como afinidades elementales o puntos débiles.

Conforme progresamos e invertimos la sangre cosechada durante el viaje en desarrollar cada clase, podemos dejar los cimientos para que en las futuras partidas comencemos con un personaje más fuerte de lo habitual. A fin de cuentas, el sistema de progreso no dista demasiado de otros juegos similares, aunque hay que decir que no es precisamente rápido y estamos ante un título en el que, si bien es muy gratificante avanzar y desbloquear mejoras y objetos, también requiere de paciencia e implicación por parte del jugador.

La repetición es parte de la experiencia y eso no es un defecto de por sí; forma parte del género y no debería sorprender a nadie. Sin embargo, en Source of Madness se acaba convirtiendo en un problema, debido a la escasa variedad de armas, enemigos y escenarios. Combinar una fórmula basada en el ensayo y error con un conjunto de elementos que no tienen demasiado recorrido no ha sido una buena idea, pues al final nos queda un videojuego lastrado por la monotonía.

Comienza la cacería

Hay un aspecto de Source of Madness que nos ha sorprendido especialmente, y no sabemos si para bien, o para mal. Se trata del bestiario, un compendio de criaturas que podría haber descrito el mismísimo H. P. Lovecraft. No tenemos muy claro si proceden del mar, pero estamos seguros de que no son de nuestro mundo. Amasijos de carne que parecen ensamblados por una mente retorcida, carentes de inteligencia e incapaces de coordinar sus propios movimientos.

Con un aspecto de lo más amenazador, estas criaturas deambulan por el escenario y se mueven de forma errática; saltan, se tropiezan y en alguna ocasión sueltan una especie de latigazo cuando perciben nuestra presencia. La idea esta bien, pero su peculiar comportamiento a menudo nos llevan a la confusión; no quedan claro sus patrones, ni tampoco es fácil detectar su caja de impactos. Es una decisión un tanto extraña que, sin lugar a dudas, ofrece un sistema de combate diferente a lo visto en otros exponentes del género.

No conviene olvidar que Source of Madness es un roguelike protagonizado por magos, así que olvidaos de portar espadas y armaduras; aquí solo llevamos una túnica y todos los golpes se basan en la magia, canalizada a través de diferentes anillos. Luchamos usando los gatillos del mando, uno en cada mano y teniendo siempre en mente los elementos. La habilidad Tajo es lo más similar a un golpe físico que encontramos, pues se trata de una especie de proyección espectral similar a un corte de espada que podemos orientar con el stick derecho. Más allá de eso, casi todos los demás anillos sirven para disparar proyectiles de magia elemental.

El juego responde bien a los mandos y las peleas funcionan bien, a pesar de que su simpleza y la escasa profundidad apenas deja margen para sorprendernos. Además, es un título que requiere dedicar un buen rato a experimentar la inercia de los movimientos de esquiva, los saltos y el tiempo de recarga de los ataques, ya que estamos ante una propuesta mucho más estratégica de lo que parece; aunque parece lento y un tanto aleatorio, con calma se puede dominar por completo y ni siquiera es un título especialmente exigente.

Sobre el sistema de progreso, cada vez que morimos y heredamos un nuevo legado comenzamos en una enorme catedral en la que podemos hablar con diversos NPC, usar la sangre obtenida para desarrollar un enorme árbol de habilidades y reponer fuerzas antes de salir de nuevo al exterior. En este sentido, el juego se basa en las reglas básicas del género, aunque tal y como decíamos arriba, la escasa variedad de entornos y enemigos ocasiona que no tardemos demasiado en quedar atrapados por la temible monotonía.

CONCLUSIÓN

Source of Madness ofrece elementos únicos que le permiten distanciarse de muchas alternativas en el género. La temática, el atrevimiento a la hora de confundirnos a través de la vista con una dirección de arte que no dejará indiferente a nadie y el oscuro trasfondo de su historia hacen del título de Carry Castle una experiencia diferente, pero no es oro todo lo que reluce. El juego sufre problemas de repetición, variedad de contenidos y otros elementos que dan lugar a la monotonía mucho antes de lo que nos habría gustado.

LO MEJOR

  • La ambientación lovecraftiana es un espectáculo
  • Mientras mantiene la frescura, progresar es muy gratificante

LO PEOR

  • La escasa variedad de escenarios y enemigos
  • El sistema de combate apenas tiene variantes
  • Visualmente resulta confuso; no es fácil orientarse
6.5

Correcto

No es lo último ni lo más original, tampoco cuenta con la mejor ejecución, pero puede divertir si te gusta el género. Bien, pero mejorable.