Lone Echo II
Lone Echo II
Carátula de Lone Echo II

Lone Echo 2, análisis. Otra muestra diferencial de la Realidad Virtual

Analizamos en Oculus Quest 2 otro de los juegos imprescindibles de la Realidad Virtual que elevan este tipo de experiencias a algo imposible con los controles tradicionales.

Hay bastantes juegos dentro del mercado de la realidad virtual que sepan aprovechar las posibilidades del hardware; la mayoría, sin embargo, suelen enfocarse en un aspecto concreto e intentan sacarle el máximo partido al mismo. Robo Recall, por ejemplo, es uno de los mejores ejemplos para “vender” unas gafas a un amigo utilizando el concepto de los disparos. Beat Saber lo consigue mediante el ritmo y The Room a través de la resolución de puzzles. Luego está Alyx, que juega en otra liga. Pero quitando Half-life, hay un hueco grande dentro de la zona que podría llamarse “doble A” que no abunda en esta plataforma, probablemente por el riesgo que supone hacer una inversión más o menos elevada en un parque de sistemas creciente pero a todas luces aún muy inferior a los sistemas tradicionales de videojuegos. Ready at Dawn y su franquicia Lone Echo dan la impresión de querer ocupar este territorio y los resultados son a todas luces más que satisfactorios.

Lone Echo ya no está solo

Aunque lanzado en 2017, el prestigio de Lone Echo no ha decaído en estos 4 años y a día de hoy sigue siendo considerado como una de las mejores experiencias en VR del último lustro. La relación tan especial entre la capitana Olivia Rhodes y su unidad Echo apodada “Jack”, y amén de los acontecimientos que viven ambos en el espacio, se hicieron rápidamente un hueco en nuestros corazones. Pero Lone Echo no es solamente una historia bien contada y bien interpretada, sino también es un juego muy bien dirigido, muy notable técnicamente y que se maneja fenomenal en ese entorno de gravedad cero. No es un título mecánicamente difícil ni plantea puzzles que vayan a volver loco al jugador, pero lo integra todo dentro de un conjunto que hace la experiencia casi imprescindible a todo aquel que posea unas Oculus Rift o, si jugamos a través de Airlink, unas Quest 2.

Por fin la segunda parte de las aventuras ha llegado a nuestras manos y la hemos completado del derecho y del revés, explorando todos los rincones que este Lone Echo 2 nos ha permitido. Esta segunda parte es mucho más ambiciosa tanto a nivel de factura técnica como de argumento, incluyendo viajes a través del tiempo y ofreciendo al jugador nuevos retos y nuevos gadgets con los que superarlos. Lone Echo 2 es superior en la mayoría de aspectos a su predecesor sin lugar a dudas pero se apoya en exceso en la primera parte. A veces tanto que da la sensación de que entre los dos forman un gran único juego y que el primero fue una introducción al segundo.

Es conservador en su planteamiento y recicla muchas de sus mecánicas, como podría esperarse de una segunda parte, pero da la impresión de que se han guardado cosas en el tintero, como si un coche hubiese arrancado con el freno de mano puesto. Eso y que el ritmo es un poco más desigual de lo que vimos en el anterior, cosa que se aprecia cuando se juegan uno tras otro como hemos optado por hacer nosotros, y que tiene mucho peso en un título de estas características.

Ready at Dawn ha optado por un acercamiento del estilo “si no está roto, no lo arregles” y por poco que se recuerde el anterior uno se va a sentir familiarizado muy rápidamente con esta entrega. Pero eso no obedece en exclusiva a su continuismo sino también a la simpleza con la que se consigue que todo funcione bien; ya sea sentado o de pie, con apenas la cabeza y las manos se puede disfrutar al 100% del juego y el título es muy generoso incluso hasta en la forma en la que podemos afrontar los diálogos. Ya sea trabajando solos o en grupo para ir superando objetivo tras objetivo, siempre te sientes arropado por el juego, contrariamente a tener una sensación de soledad y desamparo que el título pueda erróneamente - como nos consta - inducir a un posible jugador.

Manejo inmejorable

Si uno es de los que jugando con VR se marea con facilidad, como le ocurre al redactor que suscribe este texto, y habitualmente tiene que recurrir a “trucos” como colocar un ventilador delante para facilitar la orientación de nuestro cerebro… puede respirar tranquilo. Incluso en sesiones largas de más de dos horas hemos notado el más mínimo problema en ese sentido. Y eso es porque el manejo de Jack está perfectamente calibrado a las condiciones de gravedad cero. Tanto utilizando los propulsores de las muñecas como la unidad EVA de la mochila trasera, en ningún momento tuvimos sensación extraña: al contrario, maniobrar incluso por espacios estrechos era coser y cantar y nunca tuvimos la sensación de que los eventuales choques o fallar una prueba cronometrada pudiera achacarse a un problema intrínseco del control.

Es un verdadero placer navegar por las naves o por el espacio y gozar de la sensación de flotabilidad y fluidez total; tiene un corte que se nos antoja muy realista, o eso suponemos porque nunca hemos estado realmente en el espacio para poder comparar con criterio. Y dado que la mayor parte del tiempo lo pasaremos llevando a Jack de un lado para otro, hay muchos más “puzzles” que en esta ocasión dependen de nuestra buena movilidad a altas velocidades en lugar del paseo por las zonas estrechas y claustrofóbicas del juego original.

Ready at Dawn ha programado unas cuantas localizaciones extra, algunas de ellas completamente opcionales para lo que sería terminar la aventura, pero que tienen sentido desde un punto argumental. Lone Echo no deja de ser un juego de exploración y para que disfrutes de su ambientación, aunque a menudo se te apremie hacia el objetivo principal en lugar de animarte a que sigas descubriendo cosas que añadan color a la historia. Casi siempre se recompensa la curiosidad del jugador con mejoras en los diversos gadgets que podrá equipar nuestro protagonista, pero merece la pena simplemente para conocer más del mundo en el que se ambienta el juego. Ayuda a querer explorarlo todo también su impecable aunque muy exigente nivel técnico, especialmente en los primeros días posteriores al lanzamiento en los que había significativos problemas de rendimiento y que mejoraron en cierta medida tras la primera semana.

Hay ciertos personajes que vuelven a hacer aparición en esta segunda entrega y vuelven a estar interpretados de forma magistral; en un juego que apuesta por la inmersión, un buen doblaje - en inglés, en este caso - es innegociable. Hay una generosa cantidad de líneas de diálogo para una aventura que se puede terminar en menos de 10 horas pero en general se aprecia que no haya nada superfluo y uno tenga la sensación de estar viviendo conversaciones normales. O todo lo normales que pueden ser entre humanos y varias inteligencias artificiales, claro.

Un robot muy orgánico

Una de los mayores puntos a favor de Lone Echo 2 es lo orgánica que resulta su jugabilidad. Evidentemente que hay ciertos tópicos para que uno use el nuevo gadget adquirido o lo conveniente que resulta disponer de X habilidad justo cuando hace falta; pero cuando Jack tiene que acceder a un conducto y tiene que abrirse paso con la cortadora de plasma, tiene sentido. Cuando tiene que manejar dos interruptores a la vez - aunque sea por conveniencia de guión - está bien traído y cuando fallan las cosas, es plausible que suceda. Como apuntábamos antes, el ritmo es bastante desigual durante el desarrollo de la trama pero tiene momentos verdaderamente buenos, de la misma manera que hay puzzles ligeros pero bastante inteligentes que por desgracia no acaban escalando más allá y se quedan sin sacarles todo el jugo.

Estos son los picos de “momentum” que el juego no acaba de gestionar con el jugador, dando la impresión como si su desarrollo se hubiera llevado por distintos equipos por separado y luego haber pegado los pedazos. Pero son críticas objetivamente menores que aunque importantes por el tipo de producto que estamos tratando lo son más por culpa de la excelencia que mostró en este sentido la primera parte, con un conjunto más limitado en cuanto a posibilidades pero mucho más cohesionado en su totalidad.

Hay algunos momentos en los que el juego ha mostrado problemas de índole técnico que sí hay que mencionar; hay por lo menos dos momentos en concreto en los que los personajes dejan de obedecer a los puntos de control y el bloqueo de la situación es total, teniendo que revertir a un punto de guardado anterior para solucionarlo. Esto es especialmente problemático porque es el propio juego el que gestiona este tema y es obligatorio cargar y recargar la partida en varias ocasiones para que haga el “trigger” necesario para poder progresar. Hay otros problemas gráficos de menor importancia que no llegan a desmerecer el conjunto y que seguramente se arreglarán en futuros parches.

CONCLUSIÓN

Resulta muy difícil no recomendar Lone Echo 2 a todo el mundo. Es una de las grandes experiencias que hay ahora mismo para realidad virtual y el nivel de recursos que hay invertidos en el juego está al alcance de pocos. Y de paso sirve para consolidar a Ready at Dawn como una desarrolladora solvente en estas lides, demostrando que la primera entrega no fue una flauta que sonó por casualidad. A pesar de lo conservador que es con respecto a su predecesor y de que el ritmo está menos pulido que en el anterior, es sin duda alguna de presencia obligatoria en las juegotecas de cualquier usuario que guste de las buenas aventuras, la ciencia ficción y de una bonita historia que va a tardar en olvidar.

LO MEJOR

  • Técnicamente soberbio
  • Bien narrado e interpretado
  • La ambientación espectacular

LO PEOR

  • Arriesga poco, innova menos
  • Una parte media falta de garra
  • Algunos defectos gráficos
8

Muy bueno

Juego de notable acabado que disfrutaremos y recordaremos. Una buena compra, muy recomendable para amantes del género. Está bien cuidado a todos los niveles.