Project Zero: Maiden of Black Water
Project Zero: Maiden of Black Water
Carátula de Project Zero: Maiden of Black Water

Project Zero: Maiden of Black Water, Análisis. Terror oriental en estado puro

Volvemos a adentrarnos en una entrega pensada de Wii U que llega con las mismas cualidades y defectos a Switch

Project Zero, la reputada saga survival horror de Koei Tecmo regresa este mes de octubre en formato remaster. Project Zero: Maiden of Black Water, la quinta entrega de terror que fue lanzada para Nintendo Wii U llega ahora a PlayStation, Xbox, Switch y PC. Analizamos el regreso de la franquicia, uno de los más esperados del año.

El regreso de Project Zero por la puerta grande

Debutando en 2001 con la primera entrada de la serie para PlayStation 2, Project Zero es una de esas sagas de referencia dentro de los survival horror. Con un total de 5 entregas (spin-off aparte) y tras un largo parón desde 2014, la abanderada franquicia de terror oriental resurge de sus cenizas para indicarnos que todavía hay ganas de pasar miedo frente a la consola. ¿Como luce el exclusivo de Wii U en la next gen?. *Análisis realizado para PS5.

Project Zero: Maiden of Black Water, Análisis. Terror oriental en estado puro
Terror "malrollero" y algún que otro susto

Hay que recordar que Project Zero tiene un nombre en la industria y de hecho, ha sido el antesala y el caldo de cultivo del mayor hito de terror en los videojuegos: la saga Forbidden Siren. Hablamos del terror de verdad, bien distinto al terror occidental asociado normalmente al concepto “slasher” con títulos como Obscure o -el eterno- Splatterhouse en cabeza. La llegada de Project Zero supone el asentamiento del terror oriental puro y duro, estilo Clock Tower, y plantea algo distinto: una atmosfera oprimente que toma lugar en el territorio nipón y que basa su imaginario en el clásico folklore japonés. Nos ubica en un lugar en el que nos sentimos al acecho y con una persistente sensación de vulnerabilidad. Un escenario rural regentado por espectros y en el que nuestra defensa es mínima: una vieja cámara de fotografías.

Terror oriental en estado puro

Project Zero: Maiden of Black Water fue un título de 2014 exclusivo para Wii U con una limitadísima edición física. Un juego adaptado al Gamepad de Nintendo, que respetaba y continuaba de manera convencional todo lo visto anteriormente en la saga. No innovó prácticamente en nada, a excepción de su uso del mando a modo de visor de cámara para poder derribar a nuestros enemigos. Podíamos apuntar, rotar el mando, e interactuar de alguna manera más directa y precisa que antaño. Esto no solo tenía todo el sentido del mundo, sino que además se aprovechó de manera excepcional en una máquina que básicamente estaba pensada para esto. Ahora ese concepto se traslada a DualSense.

Project Zero: Maiden of Black Water, Análisis. Terror oriental en estado puro
Uso de la cámara oscura en primera persona

Para todos los fans en la sala de Project Zero (Fatal Frame en Norteamérica) no hay mucho que decir que no sepáis ya. Estamos ante un título de terror en tercera persona que nos invita a la exploración limitada y a la resolución de puzles sencillos. A pesar de sus controles algo simples y continuistas el encanto no lo ha perdido, y aunque no se añaden mejoras destacables en esta nueva versión incluye un nuevo modo foto y tres trajes alternativos. También recupera el extra de Wii U: al acabarlo desbloquearemos a otro personaje más, Ayane la icónica luchadora de Dead or Alive.

De profesión: fotógrafo post-mortem

Como la mayoría de los títulos de la saga, Maiden of Black Water está centrado en las “malas praxis” del ocultismo. Todas estas, vistas o mencionadas en rituales y viejas creencias del territorio nipón. Su historia nos lleva hasta el monte Hikami, considerado un territorio sagrado desde tiempos inmemoriales. Nuestro cometido será responder a los interrogantes de todas las personas desaparecidas en la montaña para descifrar su paradero mediante notas y objetos. Con hasta 3 personajes diferentes, cada uno tendrá unas particularidades diferentes con la cámara, siendo esta nuestra principal arma de defensa. Cada uno de ellos entrelaza el presente y el pasado en un monte maldito en el que la simple presencia del ocaso invoca a las almas de aquellos que perdieron trágicamente la vida.

Project Zero: Maiden of Black Water, Análisis. Terror oriental en estado puro
El modo rastreador de almas nos indica el camino a seguir si nos atascamos (el stalker definitivo)

Yuri es una joven que trabaja en un anticuario, Ren un escritor e investigador paranormal y Miu, una aspirante a modelo en busca de su madre desaparecida. Todos ellos conforman el triángulo jugable en Maiden of Black Water. Gracias al poder sobrenatural de todos ellos podremos usar el rastreador de almas para descifrar antiguas memorias o fotografías de sus propietarios. Cada expedición nos involucra en los eventos ocurridos en el monte Hikami en tres períodos de tiempo distintos: todos tienen un factor en común, el agua. El juego nos sitúa en la creencia de que el agua es venerada como una manifestación divina en el que las personas nacen de ella y mueren en ella, creando un ciclo sin fin. El agua se convierte en un símbolo elemental que evoca a la eternidad, además de ser parte del escenario donde ocurren macabros rituales y donde nuestro personaje sufrirá con ello también sus efectos.

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Un trabajo fantástico de diseño, aunque en ocasiones repite modelito. Muchos enemigos son un calco de otros.

Con un medidor de humedad rastrearemos el porcentaje de agua en los distintos entornos y si la cantidad es elevada causará mella en nuestro personaje: estar mojado aumenta el daño infligido por la cámara oscura al tiempo que aumenta el número de fantasmas presentes en una zona y los ataques causan más daño. Además de la mecánica del agua, nos convertiremos en fotógrafos de éxito recopilando nuestras mejores tomas en el que “disfrutaremos” de un prolongado repertorio de enemigos. Narrado mediante cinemáticas, flashbacks y notas, nos trasladamos en un escenario propio de una pesadilla, donde el terror y lo místico se dan la mano en cada uno de los 14 capítulos que nos ofrece.

Experiencia lineal con un interesante aliciente a la rejugabilidad

Project Zero: Maiden of Black Water, Análisis. Terror oriental en estado puro
Recorreremos los mismos escenarios pero con distintos personajes

En formato episódico iremos avanzando en los distintos capítulos obteniendo al final una puntuación y recompensa a base de objetos. Esto implica que tomaremos nuestras fotos y al volver montaña abajo por donde vinimos el capítulo termina abruptamente con un cuadro de texto informándonos sobre el resto de la historia. Obtendremos una puntuación total y rango que dependerá de distintos factores: la calidad y número de fotos que hagamos a los espíritus, completar elementos opcionales de la trama y el tiempo dedicado por capítulo. Este añadido, no solo nos hará querer mejorar nuestra puntuación, sino que además nos permitirá mejorar nuestros tiempos personales e inventario. Significa pues, que la duración total del juego será proporcional a nuestras ambiciones en cada episodio.

Tendremos algún susto puntual, simples puzzles basados en la revelación de objetos secretos con el visor, además de estar en constante uso del inventario: objetos curativos, nuevas lentes para la cámara, distintos carretes, notas de suicidio y objetos perdidos. Con la ayuda de un mapa nos adentraremos en distintos escenarios de terrenos montañosos, viejas casas abandonadas, zonas inundadas o antiguos templos con altares. Todos ellos configuran un recorrido más bien lineal en el que deberemos abrir puertas, girar palancas, o conseguir el objeto de turno que los espectros nos indiquen. Por supuesto, seremos constantemente visitados por nuestros enemigos del más allá, momento clave en el que deberemos apuntar con la cámara y acabar con ellos. A medida que acumulemos puntos podremos potenciar las habilidades de la cámara (daño, velocidad y distancia) para deshacernos con mayor facilidad de estos enemigos de ultratumba.

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La "caza del fantasma" será nuestro día a día

Who you gonna call? Ghostbusters!

Sin embargo no todo será disparar a lo loco, ya que también existen algunos añadidos interesantes; podemos hacer varias fotos a la vez o ralentizar el movimiento de un fantasma, por ejemplo, además de usar diferentes lentes que causan daño adicional o devuelven salud a nuestro personaje. Como todo buen hijo de survival, los carretes escasearán así que deberemos ser sensatos y cautos en el momento de apuntar, de otra manera nos quedaremos atrapados hasta conseguir más cargamento.

En lo que respecta lo jugable, la evolución respecto los anteriores es prácticamente indistinguible. Con controles primitivos y posibilidades limitadas, su jugabilidad está centrada exclusivamente al uso de la cámara. Esto hace que los combates sean más emocionantes e intensos, aunque con el paso del tiempo acaban siendo repetitivos y mecánicos. Algo bueno, es que gracias a la retroalimentación háptica de DualSense tendremos un chivato de espectros mediante vibración que nos permitirá agilizar las cosas en el combate, a la vez que usaremos la detección de movimiento para apuntar o desbloquear objetos secretos con precisión desde todos los ángulos, perspectivas y distancias posibles.

Project Zero: Maiden of Black Water, Análisis. Terror oriental en estado puro
"It's dangerous to go alone! Take this"

La trama consigue unir a cada uno de sus personajes de forma más o menos directa hasta centrarse en la resolución de su cometido. Una vez resuelto, responde a la motivación básica de cada uno y el motivo principal de su viaje particular con los entes del más allá. Aunque, al fin y al cabo, todo está centrado en la caza. Un gran trabajo de diseño de sonido y efectos visuales, pero que en ocasiones se ve socavado con demasiada frecuencia por algunos controles simples y combates reiterativos.

Esencia old school que enamora

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Niñas y muñecas poseídas, altares malditos...un clásico, vaya

Lo que hace único a Project Zero es su puesta en escena que viene acompañada de un buen trabajo visual, sonoro y artístico. A nivel gráfico la recepción es buena, aunque a la vez nos deja claro que estamos ante un juego de antaño con unas animaciones en ocasiones algo toscas y faltas de expresividad. Nada más terrorífico que los textos no lleguen al castellano, ya que tendremos las voces y textos en inglés/japonés. A todo esto, os recomendamos encarecidamente vivir la experiencia con el audio original en japonés y por supuesto, con unos buenos auriculares.

LO MEJOR

  • Buena atmosfera y diseño de los entornos
  • Esencia clásica de antaño
  • Buen uso del sonido
  • Su invitación constante a la rejugabilidad
  • Las cintas de vídeo en blanco y negro que revelan cosas del pasado

LO PEOR

  • Combates mecánicos y repetitivos
  • Enemigos que parecen un calco de otros
  • Deja poco a la imaginación
  • Textos no llegan al castellano
  • No añaden mejoras considerables

CONCLUSIÓN

El retorno por la puerta grande de la franquicia no es solo una buena noticia para los fans, si no que da lugar a que la saga regrese en todo su esplendor. Nos recuerda porqué amamos tanto el género y el gran atractivo que puede suponer para los recién llegados. Sus problemas han sido leves, básicamente mucha repetición y algunas asperezas que entorpecen un poco la experiencia, nada que nos haya impedido disfrutarlo debidamente. Un periplo terrorífico que nos ofrece una experiencia propia de la vieja escuela en todos los sentidos.

7.4

Bueno

Cumple con las expectativas de lo que es un buen juego, tiene calidad y no presenta fallos graves, aunque le faltan elementos que podrían haberlo llevado a cotas más altas.