King's Bounty 2
King's Bounty 2

King's Bounty 2, análisis. 30 años no pasan igual para todo el mundo

La emblemática saga de los 90 regresa con King's Bounty 2 adaptando a los tiempos actuales lo que un día le hizo grande para PS4, Xbox One, Switch y PC.

Primero en 1990, luego en 2008 y ahora en 2021. King’s Bounty es el ejemplo perfecto de que uno no debe rendirse nunca porque siempre es una alegría que los estudios quieran recuperar una marca tan clásica como importante para la industria. Más de 30 años después nos llega King’s Bounty 2 de la mano de 1C Entertainment, la cual ya se encargó de realizar el spin-off de 2008 con King’s Bounty: Legend, sólo que ahora ha tenido la responsabilidad de trasladar todo lo que hizo grande a la saga a los tiempos actuales con la secuela directa del título de los 90.

Fantasía medieval pura

Nos encontramos en Nostria, un reino caracterizado por la fantasía medieval más pura: reyes, magos y un enemigo que quiere dominar el mundo. Antes de empezar a caminar por este vasto mundo de King’s Bounty 2 debemos elegir a uno de los tres personajes disponibles: Aivar, Katharine y Elisa. El inicio de la historia es lo único que cambiará entre estos tres personajes, así que no existe una motivación sustancial para rejugarlo más allá de las habilidades pasivas entre ellos. En nuestro caso elegimos a Aivar, el típico guerrero que lucha por recuperar el honor perdido y es versátil en todos los campos.

Podemos elegir la personalidad de nuestro personaje dependiendo de las decisiones que tomemos entre cuatro a elegir: orden, poder, astucia y anarquía. Cada una de estas se ramifica en un árbol de talentos con habilidades y llegará un momento en el que nuestro personaje se negará a tomar ciertos caminos si no forman parte del ideal que hemos seguido hasta ahora. Esta decisión tan interesante de King’s Bounty 2 te obliga a ser fiel a los principios que te han caracterizado toda la partida, sin embargo, a medida que avanzábamos en la historia descubríamos que nuestras decisiones no iban a tomar la relevancia que esperábamos.

En King’s Bounty 2 podríamos aplicar en su totalidad el dicho de que “todos los caminos llevan a Roma”. No importa el ideal que elijamos más allá de lo comentado porque la historia principal no cambiará en absoluto (o muy poco), perdiendo esa parte fundamental del rol que tanto ha caracterizado al género. Las misiones secundarias son las grandes afectadas por esto y tienen una relevancia mínima en la transformación y curso del reino de Nostria. No podemos elegir diálogos o tomar decisiones importantes que cambien el transcurso del juego, solo ver como su historia va perdiendo fuelle e interés en las 35 horas que dura el título. Una historia que, por cierto, está inacabada y que esperemos que acabe con una conclusión a la altura.

Un RPG con letra pequeña

La realidad es que no tiene una narrativa mala, sino que pierdes rápidamente el hilo de lo que sucede y se entremezcla con una interminable lista de secundarias. Así como en The Witcher 3 sorprendía la calidad de las historias contadas al margen de la narrativa principal, en King’s Bounty 2 ocurre lo contrario: el hilo argumental acaba diluyéndose y rebajándose al mismo nivel que una misión secundaria. Esto, sin embargo, está influenciado por la imperiosa necesidad de hacer todas las misiones opcionales y alcanzar el nivel necesario para avanzar en la historia principal. Tanto fue así que las terminamos todas.

Esta necesidad viene marcada por una jugabilidad condicionada en exceso por el dinero. Después de cada batalla podemos curar a las unidades a cambio de este, aunque si perdemos el batallón entero estaremos obligados a reclutarlos de nuevo, perdiendo aún más monedas hasta llegar al punto de quedarnos sin. De hecho, es algo muy común, porque King’s Bounty 2 no ofrece ningún indicativo claro de si es viable o no el combate y los más testarudos podríais estar horas intentando algo que realmente es prácticamente imposible. Si no es viable, daos una vuelta porque lo más probable es que no tengáis el nivel necesario.

¡A las armas!

El combate de King’s Bounty 2 es táctico, pero no tiene turnos, sino que funciona por el atributo de la iniciativa: cuanto más alta, antes atacará ese batallón. En combate cada uno de ellos pertenece a un ideal concreto y el propio juego te penaliza si los mezclamos reduciendo la moral de tu ejército, así que sueles adaptarte a lo que ese ideal te ofrece. No es un aspecto negativo per sé, de hecho, nos gusta porque es un juego complejo y cada batallón tiene sus características, por lo que conocerlas al dedillo es fundamental para ganar las batallas.

Mientras viajamos por Nostria nos encontraremos desafíos opcionales que van más allá del simple combate. Son situaciones en las que King’s Bounty 2 nos propone un desafío con un ejército diferente y un héroe con hechizos que tal vez ni conocías. Estos son muy útiles para conocer las debilidades de ciertos batallones o descubrir que hay más tácticas aparte de la que siempre te ha funcionado. Los combates evolucionan y debes adaptarte a ellos.

En este aspecto King’s Bounty 2 nos ha gustado de menos a más. Al principio no entendíamos del todo bien su funcionamiento, pero una vez los dominas son divertidos y muy gratificantes. Cada ideal tiene unas características propias. Por ejemplo, los batallones de anarquía suelen estar centrados en el crítico y los de astucia en magia, pero los primeros son débiles a los hechizos y los segundos detestan el cuerpo a cuerpo. Nada nuevo, pero no hay un ideal perfecto. Además, cada batallón va subiendo de nivel y aprendiendo nuevas habilidades con las que aniquilar a nuestro enemigo o apoyar a nuestras unidades. Hay muchísima variedad y eso King’s Bounty 2 lo hace excepcionalmente bien.

Si le podemos poner una pega es la incapacidad del héroe para luchar. Nos hubiera gustado que tuviera una presencia mayor actuando como esa unidad que le da la vuelta a la tortilla en un combate que parece perdido. No es completamente inútil porque sus características influyen en su ejército y puede lanzar hechizos (de apoyo o de ataque) que aprendemos en nuestra aventura, pero al final no cobra el protagonismo que debería tener.

Mundo abierto de hace 10 años

Como decíamos al principio, Nostria es un mundo medieval clásico y muy puro a lo que ya conocíamos. No reinventa nada y todo lo visto os resultará familiar. El reino de King’s Bounty 2 es precioso, con un gran nivel de detalle y plagado de escenarios en los que no nos hemos resistido a capturar la pantalla. Sin embargo, tienes la sensación de haber jugado a algo similar anteriormente porque, aunque la mezcla de juego táctico y mundo abierto le sienta bien, el mundo que le rodea parece de hace una o dos generaciones.

En este aspecto nos ha recordado mucho a títulos como Dragon Age inquisition: un mundo abierto plagado de muros invisibles, animaciones algo anticuadas y una linealidad narrativa enmascarada con cierta libertad. Nostria está compuesto por pasillos grandes muy bonitos, pero con los que no puedes interactuar con prácticamente nada y un recorrido de lugar a lugar en el que nos encontraremos con algún que otro botín y, en raras ocasiones, ciertos combates.

Sin embargo, la exploración se ve lastrada por la incapacidad de poder recoger botín a caballo o la lentitud de nuestro personaje. Curiosamente King’s Bounty 2 tiene un botón para ralentizar el movimiento del héroe, pero no para acelerarlo. Afortunadamente, los desarrolladores ya han corregido estos problemas, aumentando la velocidad base del personaje y la recolección del botín, por lo que parece que estarán atentos a futuras quejas de los jugadores.

Además del componente táctico y el mundo abierto, 1C Entertainment se animó con los puzles en las mazmorras. Muchos de ellos son simples y apenas requieren de gran atención por parte del jugador, así que no temáis si no sois muy hábiles en este aspecto. Por otro lado, a nivel sonoro no destaca en prácticamente nada, con una banda sonora que no está a la altura en los momentos álgidos de la historia, pero que sí acompaña con acierto mientras exploramos.

CONCLUSIÓN

King’s Bounty 2 no ha sabido dar con la tecla para modernizarse 30 años después y se ha quedado una generación atrás. La mezcla entre mundo abierto y juego táctico le sienta bien, pero no ofrece las cotas de calidad que se demandan hoy en día. Nos ha faltado la R del RPG, que el mundo evolucione y que nuestras decisiones influyan en el transcurso de Nostria. Afortunadamente a nivel jugable nos hemos encontrado un juego muy interesante, con desafíos que pondrán a prueba nuestra habilidad como comandantes y una gran variedad de batallones con los que sentirte cómodo.

LO MEJOR

  • El componente táctico es muy divertido una vez le coges el punto.
  • Muy detallista.

LO PEOR

  • Tanto estructuralmente como visualmente parece un juego de hace un par de generaciones.
  • Historia simple y mal narrada.
  • El dinero cobra demasiada importancia en las primeras horas.
  • Tus decisiones apenas influyen en Nostria o en el transcurso de su historia.
6.8

Correcto

No es lo último ni lo más original, tampoco cuenta con la mejor ejecución, pero puede divertir si te gusta el género. Bien, pero mejorable.