Humankind
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Carátula de Humankind

Humankind, análisis. Crea el viaje de la humanidad

Analizamos Humankind, el nuevo trabajo de Amplitude Studios junto a SEGA. Crea el viaje de la humanidad de tus sueños a través de más de 60 culturas.

Humankind nos lleva a un viaje a través de la historia de la humanidad. Amplitude Studios deja a un lado la ciencia ficción de Endless Space para ofrecer a los jugadores un papel y lápiz virtual. ¿Cómo será tu gran civilización? ¿Qué senda seguirás entre las principales épocas del ser humano? El estudio se desliga, en parte, de sus principales influencias para mostrar otra alternativa viable a los populares 4X del momento. Estas son las conclusiones de nuestro viaje.

Traza tu historia

Los jugadores de Civilization verán en Humankind similitudes marcadas en el concepto de juego. Sin embargo, es la formación de tu propia cultura el elemento que cambia la forma en la que planteas tu partida. Al contrario que el título de Firaxis, debes permanecer atento a la carrera cultural frente a tus adversarios para poder tener libertad a la hora de elegir qué senda queremos adoptar.

¿Cómo funciona una partida a Humankind? Muy sencillo: comenzarás en el Neolítico con un puñado de nómadas que buscan encontrar unas tierras prósperas para crecer y desarrollar tu primer puesto avanzado, que a grandes rasgos servirá en unos turnos más como tu ciudad inicial. Durante el camino podrás elegir cómo quieres avanzar de era. Se ofrece la oportunidad bélica a través de abatir ciertos animales pacíficos, o bien encontrar oportunidades en el mapa que hagan obtener las tan ansiadas estrellas.

El proceso cultural, incluso en niveles de dificultad bajos, marca el compás de tus movimientos. Cuanto más rápido y eficiente seas escalando en esa época, estarás más cerca de ser de los primeros en cambiar de era y así tener más culturas libres para seleccionar. Como decíamos al inicio, la velocidad es fundamental para poder trazar nuestro plan a largo plazo. La fama medirá a qué distancia estamos de progresar.

A partir de ese momento comenzaremos los primeros contactos con el resto de civilizaciones. El menú de diplomacia es el encargado de poder comunicarnos directamente con los otros líderes. Desde poder trazar rutas comerciales hasta aceptar una apertura de fronteras. De hecho, la inteligencia artificial a veces nos ha jugado una mala pasada en este aspecto. En más de una ocasión hemos recibido advertencias serias por ocupar un espacio fronterizo simplemente por la expansión de los bordes entre un turno y otro.

Asienta tu cultura

Los principios, en cambio, profundizan en las leyes que queremos impartir y que moldearán el futuro de tu sociedad. Son todas elecciones entre dos únicas posibilidades, que cambiarán la percepción global de nuestra cultura frente al resto. Podemos ver en tiempo real cómo afectan las elecciones gracias a las casillas desplegadas en pantalla. ¿Queremos basarnos en la tradición o buscar el progresismo desde nuestros inicios? Está en tu mano.

Otra de las características a tener en cuenta pasa por las estrellas de influencia, un valor que servirá como moneda de canjeo a la hora de tratar nuevas leyes, formar nuevas ciudades y más. De ahí viene uno factores que nos han gustado durante las primeras horas: la posibilidad de añadir puestos de avanzada a nuestra ciudad principal. Durante ese arranque prologando de las partidas podemos colonizar otras partes del mundo sin requerir el esfuerzo de construir otra ciudad. Simplemente anexionando estos puestos podemos construir los edificios a los que tiene acceso la capital en cualquier aledaño de estas.

Durante la fase del ecuador de la partida las fuerzas comienzan a asentarse. Ya no solo basta con moldear una cultura fuerte, sino aprovechar los recursos estratégicos a tu alcance, especialmente aquellos de lujo. La construcción y la forma de aprovecharlos será conocida para los fans del género. Por las cuadriculas podremos elegir qué tipo de edificio construir más allá de los aledaños de nuestras ciudades; en ellas, en cambio, el desarrollo se basa en los distritos, edificaciones que nos aportan ciertos beneficios a cambio de perder producción o comida.

Cuadriculas que sirven también como campo de batalla cuando la situación debe resolverse por lo bélico. En líneas generales es funcional; nos hubiera gustado algo más de táctica, es decir, que no dependiera tanto del número de unidades que tienes frente a tu rival. Esa pizca de RNG junto al triangulo de fuerzas y vulnerabilidades clásico deja que el combate sea eso, una opción en la que encontrar pocas sorpresas. De hecho, cuando estás en inferioridad, solo sirve para prolongar durante algunos turnos tu siguiente movimiento en el mapa.

Versátil entre el público

Quizá esa sea una de las principales ventajas de Humankind. Ya seas novato o seguidor cercano de los grandes éxitos del género, este título permite abarcar el amplio número de perfiles de jugador. De hecho, ofrece facilidades para que los recién llegados puedan encontrarse más cómodos al entender los principales conceptos. Y no son pocos.

Durante el juego puedes acceder a una extensa wiki localizada al castellano, situada en la parte inferior derecha de la pantalla. Aunque abarca todo lo que debe saber un recién llegado, hay algunos puntos que deja a la interpretación. Las esferas de influencia, por ejemplo, no se detallan bien en los tutoriales; durante las primeras horas te sientes a merced de las civilizaciones que vas encontrando. Un factor pasivo relevante como este debería tener una mejor puerta de entrada.

Que funcione en todos los niveles tiene ciertas desventajas, como algunas mecánicas que se quedan demasiado en la superficie. No hemos tenido la sensación de que la religión influya demasiado, cuando suele ser un componente que otros rivales en el mercado han ido desarrollando a lo largo de los años. Aquí toman relevancia otras mecánicas que aportan variedad al transcurso de los turnos. Hablamos de los eventos, decisiones emergentes de impacto a corto o largo plazo. Uno de ellos nos invitaba a explorar unas minas en las que se decía que habitaban monstruos. Podías elegir entre mandar un campeón que mintiese sobre la captura de la bestia o seguir explotando las minas sin saber si la amenaza era real. Está en tu mano.

Tampoco podemos dejar pasar la oportunidades de hablar sobre el excelente trabajo a nivel visual. Humankind es, sin lugar a dudas, precioso. Muchas veces el mapa parece un óleo en movimiento, y le sienta realmente bien estar acompañado de los artes originales que se muestran durante los eventos, enemigos y demás. Transmite un gusto exquisito por el arte.

CONCLUSIÓN

Humankind logra lo que se propone: ofrecer una alternativa válida en los 4X históricos para la amplia mayoría de perfiles de jugador. Realmente transmite la sensación de estar moldeando la cultura a partir de todas las variantes que tienes a tu alcance. Optimizar tu partida para llegar el primero a la elección en el cambio de era se convierte en una carrera constante a lo largo de las principales fases. Se notan ciertos compromisos por llegar al día de lanzamiento, como la religión, que no tiene todo el peso que debería, pero está claro que la versión actual actúa de base sobre la que construir a lo largo de los meses. Una base que funciona bien, tiene identidad propia y aprovecha las influencias que toma.

LO MEJOR

  • La construcción de tu propia cultura, diversa y rica en matices.
  • Identidad consolidada: precioso en lo visual
  • El menú de diplomacia y las formas de comunicarte con el resto de líderes.
  • Buena base sobre la que profundizar en otras mecánicas.

LO PEOR

  • Algunos aspectos se quedan un poco superficiales de lanzamiento, como la religión.
  • Ciertos bugs con la inteligencia artificial.
8

Muy bueno

Juego de notable acabado que disfrutaremos y recordaremos. Una buena compra, muy recomendable para amantes del género. Está bien cuidado a todos los niveles.